Los yogures y yo.

yogurcaducado

En mi nevera hay tres yogures que caducaron el 12 de octubre, están ahí expectantes del día en que por fin me decida a comérmelos, ése día se resiste, así como yo me resisto a tirarlos.

En toda nevera de soltero que se precie al final se terminan repitiendo patrones alimenticios, en mi caso concreto consumo mucha leche y fideos de arroz, hace algunos años era la reina del atún de lata y de las salchichas de pavo dos cosas que ahora no soporto comprar, bueno el atún si, pero las salchichas no, no y no.

No sé por qué compro yogures no me gustan lo suficiente, a menos que sean de los de beber los yogures en casa siempre se caducan, por alguna razón insisto en seguir comprándolos a sabiendas de que pasarán semanas antes de decidirme a comerme alguno, ríos de tinta y cientos de conversaciones se han creado acerca de mi “manía de comprar yogures y comérmelos caducados”.

¿Por qué compro yogurt?

Honestamente no lo sé, pero estas son las excusas que me invento: te soluciona las ganas de dulce con apenas unas calorías, está siempre fresquito y tampoco es una porción considerable, sirve como tentempié y hay que reconocer que: está “hasta” bueno, aun así, tengo el superpoder de dejar caducar los yogures, es comprar yogures e irremediablemente ver como se caducan en la nevera, recientemente me comí un yogur que tenia más de 100 días caducado -que ésos tres que están en la nevera eran de un pack de 12-, era completamente consciente de la fecha de caducidad pero decidí comérmelo igual, por un lado porque empecé a comerme los yogures cuando ya había pasado casi una semana de su fecha y por otro, porque había estado investigando y los yogures caducados en concreto no hacen daño, en mi investigación acudí por supuesto al doctor Google, pero también recurrí a un amigo ingeniero químico que justamente trabaja en una planta procesadora de lácteos, así que si no me fío de la palabra de San Google, pues de la de mi amigo me fío completamente, además un poco de sentido común: si los abres, no están verdes y te saludan pues están buenos y si están malos pues te dan diarrea y dos kilos que te quitas, si al final son todo ventajas.

¿Por qué se me caducan los yogures?

Verdad no lo sé, yo los compro con ilusión porque por mucho que la gente que me conoce diga que no me gustan, si que me gustan, lo que pasa es que nunca encuentro un momento para comérmelos, sé que es tontería pero me pasa, compro la docena que te venden en el super y los monto en la balda de arriba de la nevera junto a las frutas para verlos lo primero, aun así  cuando quiero comerme algo siempre ganan las frutas, van pasando los días y los yogures se siguen perpetuando en la nevera, se acaban las frutas y en lugar de empezar con los yogures me voy al super y las repongo, mientras tanto los yogures siguen ahí, expectantes, he pensado en no volver a comprarlos, porque en lo que llevo de soltera no recuerdo haberme comido un yogur dentro de la fecha de consumo, todos absolutamente todos me los he comido caducados durante los últimos tres años, me he planteado no comprarlos, pero es llegar a la sección de lácteos y mi mano de dirige sola a los yogures, es superior a mi, no me imagino mi nevera sin yogures: caducados o no, simplemente los yogures son parte de mi, por eso tampoco los tiro, me los como así sea pasados de fecha, por un lado porque no está la economía para ir tirando comida y por otro porque… no sé por qué.

El asunto del yogur se me ha quedado rondando en la cabeza y no he podido más que pensar en cuántas cosas seguimos conservando a pesar de tener clarísimo que están caducadas, de cuántas cosas dejamos caducar por el miedo a tirarlas, y de cuántas cosas más no tiramos, no usamos, pero nos negamos a que caduquen, a reconocer que ya no son aptas para el consumo, que ya no nos hacen bien. Yo por ejemplo tengo amistades caducadas de hace tiempo, bueno, cualquiera que tenga un perfil de Facebook puede saber a que me refiero: gente que es un fantasma en tu vida, compañeros de colegio que en un principio agregaste porque te hacia ilusión saber qué habría sido de ellos, se convierten en las  primeras personas a las que les bloqueaste las actualizaciones de estado, que no permites que vean tus fotos, que están ocultas pero que están, y me pregunto: ¿por qué no simplemente dar al botón de eliminar amigo?, personalmente hago “selección de personal” en Facebook cada dos o tres meses, hace un tiempo, llegué a tener unos mil “amigos”, todos eran personas que conozco, todas eran personas que en su momento aprecié y que fueron parte importante de mi vida, pero ni siquiera el diez por cien continúan en mi actual lista, he aprendido a ser más selectiva y ya no voy aceptando solicitudes a diestra y a siniestra, la gran mayoría eran personas de mi vida estudiantil, gente con la que ya no tengo nada en común, los elimino sin dolor, ya que si con el tiempo no he mantenido el contacto por algo será, conservo amigos del instituto y de la Facultad, así como la suerte de conservar una amistad desde hace 35 años, pero lo de los amigos obligatorios de Facebook me supera, me niego en rotundo,  no juzgo a quien tenga “un millón de amigos” pero creo que es simplemente inviable, que muchas de esas relaciones están caducadas y nadie se atreve a sacarlas de la nevera y tirarlas, así que simplemente compran fruta nueva por si hay antojo de dulce y dejan las amistades-yogures ahí, solo por la tranquilidad que da el saber que están y que puedes tirar de ellas si necesitas un poco de dulce a deshoras.

Luego las relaciones amorosas, en esas si que estoy completamente convencida que las guardamos en la nevera para hacer lo posible para que alarguen su vida útil, las metemos “en frío” y ahí las dejamos, quietecitas no sea que el movimiento altere sus propiedades, eso sí procuramos tocarlas de vez en cuando para sentir que todavía las tenemos, y perpetuamos amores que murieron hace meses solo por el temor a ser la primera en levantar la laminita de aluminio y ver que por dentro no hay más que moho verde que nos corroe, preferimos dejar que se siga pudriendo con la esperanza de lograr sacar penicilina de la putrefacción, y así con un poco de antibiótico, curarnos ese amor, que ya no es más que un ente vacío con un electroencefalograma plano al que nadie tiene el valor de desconectarle el respirador, no sea que por un milagro de esos que pasan por la tele, empiece a haber sinapsis en donde no hay más que conexiones seccionadas.

Los amores caducados son los más difíciles de reconocer porque claro, tu no lo ves, después de todo, nos convencemos a nosotros mismos que tampoco pasa nada, que es una racha, que todos pasamos por eso, y luego claro: se llenan silencios con comentarios de la tele, con salidas con amigos en los que cada vez somos más desconocidos, pero como estamos rodeados de gente feliz que nos ve felices intentamos perpetuarnos para ver lo que otros al parecer ven en nosotros, y empezamos a actuar con tanta facilidad que hasta nos convencemos a nosotros mismos y cada cierto tiempo recibimos un Goya mental por nuestro coprotagonismo en la historia de nuestra propia vida; hay muchos tipos de amor caducado que se niega a reconocerse, hablo por mis propias caducidades, pero también por las de mis amigas, por la insistencia que mantenemos a flote en una barca que se hunde, no tengo muy claro en por qué decidimos comer caducado en lugar de arriesgarnos a comprar, o a no comprar, al parecer ésta ultima opción es la peor, pero no lo comprendo, después de todo lo caducado tarde o temprano hiede, pero es que esperamos hasta el último momento para levantar la tirita y descubrir con horror que lo que fue una heridita se ha gangrenado y ya es imposible salvar lo que durante tanto tiempo se escondió, yo creo que es el miedo a no tener, al parecer es preferible “el malo conocido, que el bueno por conocer” y pues NO, siempre mejor el bueno por conocer, o el bueno por no conservar.

En éstos últimos meses he tirado muchos yogures emocionales, hasta he tirado algunos en fecha, porque no tiene sentido conservar por conservar lo que a otra le vendría bien, he aprendido por fin a seleccionar y ya no me quedo con las cosas por temor a no tener ninguna, por fin he aprendido que no pasa nada si no pasa nada y que hay que aprender a esperar porque las cosas con prisas nunca han sido buenas, que lo que tenga que venir: vendrá.

Mañana prepararé una tarta y me comeré los tres yogures, lo prometo.

——
Éste post es parte de la saga #PostReciclados,
el original se publicó hace más de 3 años en mi otra web,
siguen siendo ciertas cada una de sus palabras.

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10 thoughts on “Los yogures y yo.

  1. La rubia says:

    ¿Hiciste la tarta? Me siento totalmente identificada con los yogures, yo también los compro y se me acumulan. Supongo que es inviable ver un frigorífico sin yogures, porque si no no me explico el motivo por el que los compro. Las intenciones siempre son buenas y similares a las tuyas, pero después igual que tú, nunca encuentro el momento para comerlos. Después de terminarlos paso una larga temporada, porque no quiero que ocurra lo mismo, pero unas pocas semanas después el ciclo vuelve a empezar.

    ¿Qué fecha de caducidad tienen las relaciones?

    • AngelicaPicols says:

      ¡Hola!

      No, no hice la tarta -no termino de dominar el pasteleo celiaco- pero me comí todos los yogures y la nevera lleva unos días sin ellos, increíblemente no le ha pasado nada lo que me hace pensar que muchas cosas son al final sólo costumbre.

      Creo que las relaciones se caducan igual que a mi se me caducan los yogures: por meterlas en la nevera y no tocarlas, por olvidarme de que están ahí y dar por sentado que ahí seguirán, por seguir comprando fruta nueva y reponerla en lugar de pensar en los yogures que tengo en casa, por molestarme en variar los postres pero dejando de lado los yogures, las relaciones, como la comida se caduca de estar sin servir, de permanecer y ya, en la nevera dura más, pero se estropea igual.

  2. Gaby says:

    jajajajajaja cuanta verdad… No solo dejamos caducar comida sino relaciones de todo tipo. Y las dejamos ahí sin prestarle atención… y dejamos que se mueran. Cuantas personas pasaron por tu vida y las dejas ahí, en frio, no se apra que. Si no están es por que no te interesan o por que a ellas no les interesas. Y también por descuido. Creo qu he perdido a muchas personas por descuido, por pensar que ya estaban ahí y no darles siquiera un hola…

  3. Sandra Inoue says:

    Me encanto tu post, honestamente me puedo relacionar mucho con ese amor caducado, realmente no te das cuenta que ya no amas a alguien que ya pasó, “ya fue”, y te quieres convencer a ti misma que no es así, pero una vez que decides tirarlo es una sensación de libertad.

  4. pilar says:

    La verdad que somos así: hacemos “físico” (comprar yogures) lo que llevamos por dentro (amores/amistades caducadas).
    Tengo una tendencia infalible: hacer limpieza. Tiro cosas, ordeno y limpio lo que tengo y calmo mis ganas de comprar más de lo mismo, más de lo que no necesito.
    No nos deshacemos de las personas caducadas por miedo a quedarnos solas, a lo que piensen los demás o vete tú a saber qué. Cuando te deshaces de lo que no necesitas, la sensación es de libertad, de ligereza…
    Me identifico mucho con las relaciones caducadas. Lo peor de todo es que no quiero tenerlas, no quiero que estar donde están… Y las dejo ahí, en frío. En fin, que a veces no hay que justificar lo que hacemos: compras yogures aunque no te los comas, pues ya está. Peores males hay en el mundo ¿ o no?

  5. Eliana says:

    Pensé que íbamos hablar de yogures vencidos pero terminamos hablando de emociones añejas.
    Primero voy a dar mi opinión sobre el yogurt. Yo amo el yogurt, lo puedo comer a cualquier hora, en la mañana sin haber desayunado, después del almuerzo, como postre, como merienda en la tarde, solo como cena, incluso comí tanto yogurt durante mi embarazo que mi hija lo aborreció como hasta después de los 10 años, por lo que para mí dejar que un yogurt se venza en la nevera es un verdadero sacrilegio (jajajaja).
    Con respecto a las personas que han pasado por nuestras vidas y aun le guardamos un puesto en nuestra nevera emocional, te concedo toda la razón, vamos a un supermercado nuevo, donde venden cosas absolutamente deliciosas, interesantes, nuevas, con nuevos sabores, pero no nos atrevemos a comprarlas porque no tenemos espacio en nuestra nevera emocional, hay personas que hasta tienen más de una década con fecha de caducidad adentro de nosotros, situaciones que pasaron hace más de 20 años, pero allí están, llenas de moho y putrefactas, pero allí están, la verdad es que este post es un eco hermoso con el cual comencé mi pensamiento esta mañana, cuántas personas maravillosas y cosas nuevas he dejado de lado, solo por seguir atada a un montón de cosas que en nada se parecen a mi maravilloso presente.
    Así que hoy voy a comenzar por depurar mi facebook y seguido a depurar emociones envejecidas y casi agonizantes dentro de mi sentir de vida.
    Fue un gran post Angélica.

  6. Estoy muriendo de la risa, porque a mi también viviendo sola me pasan estas cosas. Lo peor es que no como yogurt, antes si pero ahora no, he comido tanto yogures que ahora no me gusta.

    Suelo comprar yogur para mi novio , por que el dice eso, que es mejor comer yogur que cualquier chucherías.

    A veces me castigo por dejar que algunos productos se caduque.

    Saludos.

  7. Odina says:

    ¡¡Que buen enfoque del tema!! jajajaja Realmente a muchas personas les pasa que no saben hacer limpieza, porque ahí está el refrán que dices: “más vale malo conocido, que bueno por conocer” y nos lo creemos.
    Es necesario, de vez en cuando, hacer limpieza y tirar lo que ya no usamos o los yogures caducados jejeje Porque no queremos para nada lo que ya no se alinea con quienes somos ahora

  8. amparo says:

    Todo caduca y si al comer lo caducado no hace daño, es que se tiene estómago de gamín, las relaciones es algo que pasa y a veces es mas rico cuando están a punto de tirarse por la ventana, el reciclaje sirve para renovar.

  9. Me he reído mucho, me hiciste acordar de mi épocad de hacer emparedados, comí tanto que hoy en día no lo soporto, puedo de vez en cuando pero es que antes era de todos los días, se llega uno a hastiar un montón, entiendo tu reacción a las salchicas, yo el atún también lo he dejado mucho por la misma razón jajaja

    Sobre los yogures, no te preocupes no es cosa de soltería, a mi también me pasa e igual me los como cuando se vencen, no pasa nada como dices mientras estén bueno se pueden comer y damos fe de que se puede vivir tras comer un yogour caducado, eso sí esto solamente aplica en la comida en las relaciones, entre más rápido saques de tu casa lo caducado, mejor que mejor 😉

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