Navidad en el hospital.

ecg hospital

Soy soltera sin hijos y trabajo en Sanidad, vale, para ti puede que no signifique nada, para mis supervisores en el hospital significa todo, pero todo es TODO, te cuento:

Corría abril de 1999 cuando una jovencísima versión mía se plantaba por primera vez en un hospital para unirse a la “cofradía del uniforme blanco” solo una semana antes me encontraba en la seguridad de las aulas, ahora me pedían que me pusiera delante de un paciente, acojonada era poco, para más inri en mi primer día me plantaron en una unidad de transplante de médula infantil con lo que el respeto por mi profesión era mucho mayor, recuerdo lavarme las manos compulsivamente durante ésas 12 horas, luego con los años vas con más tranquilidad pero la compulsión por el lavado de manos se te queda, te digo yo que se te queda, cada que me lavo las manos así sea en casa siento que me estoy preparando para una cirugía de corazón abierto, sé que no soy la única.

Lo que te iba a contar era otra cosa, te iba a hablar de las guardias de nochebuena y nochevieja; como te he dicho soy soltera sin hijos, éso hay que tenerlo muy claro porque es el detonante de todo: al ser soltera sin hijos no he tenido más que tres años la oportunidad de pasar estas fiestas en casa desde que pisé un hospital por primera vez allá por 1999, en teoría esto se rota entre todos los del servicio EN TEORÍA, pero luego todos los p*** años alguien “casualmente” se enferma con lo que hay que cubrirlo y como claro los eventuales somos menos pues hala ¡feliz navidad! año tras año veo como de nuevo aparezco en la planilla para alguna de las dos noches de fiestas, ha habido años en los que oh sorpresa, he aparecido programada para las dos noches, éso sí librando entre el 25 y el 30 como para compensarme, no me compensa te lo digo de nuevo, no me compensa.

“Bueno, tampoco es que te esté esperando nadie en casa”.

Alguna variación de ésa frase he escuchado durante más de 14 años, el pecado es ser soltera sin hijos, como si ésas dos condiciones me hicieran menos persona o me sacaran de cuajo a la familia del corazón, no, soltera sin hijos es igual a guardia de nochebuena o de nochevieja, pregúntalo te animo a preguntarlo ya te dirán lo mismo, sé muy bien que no soy la excepción.

¿Cómo es una guardia en fiestas?

arbol guantes

Según en el servicio en el que te encuentres cambia muchísimo, pero en todos intentamos acercar el espíritu a los pacientes, que ya tienen lo suyo con estar ésa noche en el hospital, en todos los casos procuramos hacer un poco más especial la que en teoría es una noche más, en la totalidad de los hospitales en los que he trabajado ésa noche dejan que los familiares pasen la noche o bien alargan la hora de visita hasta pasada la media noche, cosa que agradece mucho aquel que tiene familia y resiente el que está solo, el personal se vuelca sobre aquel que no tiene acompañante, ésos días nos saltamos un poco las normas y dejamos que se enciendan teléfonos móviles u ordenadores portátiles, todo por acercar un poco la navidad a los pacientes, después de todo nosotros al finalizar la guardia podremos dar un abrazo a los nuestros, muchos de los pacientes no tienen ésa suerte.

El personal lo lleva de otra manera, nos hacemos a la idea de que bueno, son unas horas, es una noche como las otras, pero aún así intentamos ser lo más navideños posibles, el hospital suele invitar a una cena que siempre se agradece, aunque en ocasiones nos la terminamos comiendo más cerca del desayuno que de la cena, si es en nochevieja hasta nos dan un cuenquito con uvas, ¡a veces hasta nos las comemos con las campanadas!, se adelanta media hora la ronda de media noche en un intento porque los pacientes no tengan que escoger entre uvas y paracetamol, algunos compañeros de otros servicios se pasean disfrazados por todo el hospital dando regalos y cantando villancicos, personalmente siempre he estado en servicios especiales por lo que nunca me he podido alejar de mi servicio para “hacer la ronda navideña” pero tengo la esperanza de que algún año podré.

En las guardias de fiestas se pica, ¡se pica mucho!, bueno en general en un hospital en época de navidad, se empieza a comer desde finales de octubre que es cuando empiezan a llover las “cajas rojas”, aquí un secreto hospitalario: cada servicio en un hospital tiene una mesa en el estar del personal que ha de tener una conexión con el triángulo de la Bermudas, es poner algo de comer ahí, girarse y ver como desaparece en menos de un minuto, ¡hay gente que ha llegado a perder brazos por descuidarse!; yo al ser celiaca, alérgica al huevo e intolerante a la lactosa lo llevo realmente mal con tanto chocolate, polvorón y demás cosas que abundan en navidades, éso si cada vez que aparece algo apto para mi mis compañeros me lo separan en un plato especial y nadie se lo come, es lo único que se respeta en la mesa/triángulo de las Bermudas, todo lo demás desaparece antes siquiera de terminar de posarse en la mesa, si algún día queréis deshaceros de algo ponerlo en una mesa del estar del personal en cualquier hospital y lo veréis, no importa lo que sea: nos lo comeremos, y no es que seamos unos muertos de hambre, es que la mesa ésa tiene algo especial que nos incita a comer, ¿alguna vez habéis llegado a casa después de una fiesta a las 3am y os habéis comido unos espaguetis fríos? pues es lo mismo pero sin haber salido de fiesta.

 ¿Cuál ha sido mi mejor guardia navideña?

Sin lugar a dudas, las navidades del 2001 y éso que no daba un duro por ellas, ése año me tocó cubrir tanto la guardia de nochebuena como la de nochevieja, de ésas casualidades de la vida, uno de los compañeros que cubriría la de nochevieja se enfermó el 29, yo estaba de noche y cubriría las noches pares, el 30 me dijeron que también haría las impares durante 3 noches, es decir: 30 -31- 1 dos mías y una de más, iría a un servicio que no era el mío, al que jamás había ido, con gente que no había visto en mi vida, en una noche que no era la mía, te parecerá que no, pero cuando estás de noches fijas, ir al hospital en una noche que no es la tuya es como ir a otro hospital; y ahí estaba yo en la unidad de neuro con gente que no había visto en mi vida y que me hablaban lo justo, porque iban a lo suyo, suele pasar en los grandes hospitales, no penséis que es nada personal, sobre todo en ésas noches que se intenta apresurar un poco todo para poder “rascar” ésa media hora de la que te hablé antes, en mi noche lo que hicimos fue hacer una sola piña e ir en manada a las habitaciones para hacer todo a la vez, pero esta no era mi noche así que “su noche, sus reglas“, la planta estaba dividida en 4 sectores y a mi me dejaron el final, iba más despacio que las demás porque no tenía idea de dónde estaban las cosas, el caso es que para cuando terminé con casi 20 minutos de retraso, y me dirigí al estar del personal encontré la puerta cerrada: estaban cenando y celebrando, cuando abrí la puerta me dijeron que en unos minutos terminaban y me dejaban la mesa para que cenara yo también, que mientras tanto “si no me importaba” me quedara fuera vigilando los monitores, si esto me pasara ahora con tantos años a la espalda contestaría de otra manera, pero para ésa época era una niña recién desempaquetada de los libros y volví al control, me puse a introducir los datos en las historias mientras hablaba con mi madre y mi novio por teléfono e intentaba no ponerme a llorar ahí delante de todos.

Veinte minutos después salieron todos de la sala del personal y me cedieron la mesa para mi, yo tenía ganas de todo menos de ponerme a comer sola pero tampoco me iba a quedar allí, si ellos tuvieron sus 20 minutos, yo me tomaría los míos así fuera para mandar SMS (que en ésa época ni Twitter, ni Facebook, ni internet en el móvil me salvarían de esto), no llevaba ni cinco minutos sentada cuando me empezaron a llamar a gritos, mi enfado iba in crescendo salí hecha una furia lista para explayarme todo lo que pudiera, me dijeron que me necesitaban en la garita del vigilante por no sé qué cosa, bajé renegando por lo bajito las 7 plantas que me separaban de la garita del vigilante mientras intentaba recordar el nombre del hombre al que a diario le cantaba mi número de empleado para que pudiera fichar por mi -cosas raras, en ése hospital fichabas pero lo hacía por ti un vigilante de seguridad- cuando lo veo: ahí al lado de la garita, tupper en una mano y un termo de caldo en el otro, sombrero de papá noel y nariz de Rudolf, mi novio al que había llamado minutos antes en un afán de sentirme querida, estaba ahí para llevarme cena y para asegurarse que no pasara esta noche sola, los mejores veinte minutos de la noche y sin duda uno de los gestos más bonitos que en toda mi vida alguien ha tenido para conmigo. El chico es hijo único y yo a su madre jamás le caí bien, el que hubiera dejado la fiesta familiar antes de media noche para llevarme cena y quedarse conmigo unos minutos en el hospital no aumentó por supuesto, el amor que su madre jamás me profesó, pero éso en ese momento me importaba más bien poco; con ése chico y para felicidad de su madre, lo dejamos años después pero lo llevaré siempre en mi corazón, siempre tenía para mi actos como ése, es una persona maravillosa que simplemente un día me dejó de querer, no puedo más que desearle lo mejor, sé que no me está leyendo pero muchas gracias por ése detalle, me acompañará toda la vida.

¿Éste año, qué?

Este año no tengo guardias, ni de nochebuena ni de nochevieja, este año estoy en un servicio que no hace guardias así que era imposible que me las pusieran, además se me acaba el contrato el 31 de diciembre con lo que no te las pueden poner porque a partir de la media noche estarías sin contrato, así que este año pasaré las fiestas sola en casa, y no es que no me hayan caído invitaciones, varios de mis amigos me invitan año tras año a ser parte de sus familias en fiestas, año tras año declino las invitaciones; estar sola no ha sido nunca un problema para mi, pero llámame tonta, reunirme en navidad con las familias de mis amigos me recuerda más que los míos están lejos así que prefiero estar en casa y pensar en éstas fechas como un miércoles o un lunes más; además, la medicación del pie me da un sueño que no veas así que en nochebuena caí en coma profundo sobre las 22, para despertarme a las 5:30, me conecté con casa para felicitarles las navidades y volví a la cama, lo he hablado con el rehabilitador y para nochevieja cambiaré el horario de la medicación, cenaré en casa y luego saldré con algunos amigos por ahí, que hay que celebrar o bien que me renuevan o bien que me quedo sin trabajo y tengo una oportunidad de empezar de cero, que viene un año nuevecito, una agenda vacía y una nueva oportunidad para caminar hacia la persona que quiero ser.

Lo que quiero decir es que no importa con quién pases la noche de nochebuena o la de nochevieja, lo importante es quién está contigo todo el año, yo las fiestas las suelo pasar sola, pero la vida, la vida amigo mío la paso acompañada de las mejores personas del mundo.

¡Felices fiestas, que el año que viene sea maravilloso! que calendarios, agendas y post it se llenen de besos, de alegrías, de sonrisas, que camines hacia la persona que quieres ser… y sobre todo que me lo cuentes todo para tener algo que leer en mis noches de guardia.

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Éste post es parte de la saga #PostReciclados,
el original se publicó hace dos años en mi otra web,
siguen siendo ciertas cada una de sus palabras.