Te quiero.

No sé decir “te quiero”, no es que no me enseñaran o que no me quisieran, es que yo nunca aprendí. Te quiero, ¡TE QUIERO!,  ocho letras que no sé pronunciar, me cuestan horrores, no las suelto nunca, no lo sé, no puedo, lo intento pero no puedo, simplemente no me salen, se me atragantan y se me hacen bola, a veces las voy soltando por ahí para que no me hagan metástasis, las voy soltando a la gente que no quiero, las suelto para no sentirlas en mi garganta, para poder hablar sin que me pese la boca, las suelto para poder respirar.

Te quiero, que difícil se me hace; por el contrario querer no me cuesta, querer es fácil: lo difícil es decirlo, “te quiero”, no, no puedo, devolverme los te quiero que me habréis escuchado en frases triviales que nada tenían que ver, los necesito de nuevo, los necesito porque los he soltado por ahí como quien suelta un panfleto que le entregan por la calle, los necesito porque me da miedo tener un número finito de te quieros, los necesito porque no sé fabricarlos, los necesito porque los he soltado sin razón, a gente que nunca he querido, los he soltado por ahí y estarán abandonados, o puede que no, puede que los que solté en los parques por fin estén floreciendo y sean los te quiero de otra que no tiene miedo a usarlos, ¡pero son míos y no son intercambiables, devolvérmelos!, o bueno: quedároslos, quizás vosotros les deis el uso que yo nunca pude.

Hoy venía hacia casa y un hombre me asustó en el metro, me asustó tanto que me bajé a esperar el siguiente para no seguir sentada a su lado, llamarle destino o como queráis pero en el andén he coincidido con alguien a quien quise, alguien a quien no veía hace un tiempo, alguien a quien nunca le dije que le quería…hoy tampoco. Le sonreí cordial, le hablé de mi día, de mi horrible jornada de trabajo, le escuché resumirme meses en los siete minutos que tardó en venir el siguiente tren, quise decirle: si te quise, de verdad que si te quise, ya no, pero lo hice, lo que me salió fue un: “tenemos que quedar algún día para un café”, ahora tengo pendiente un café y además un te quiero, no haré ninguna de las dos cosas: no bebo café, no digo te quiero.