Placeres culposos

placer culposo

“No se trata de un placer culpable por mi parte, simplemente debido a que no creo en los placeres culpables. El esnobismo es justamente la cara pública de la inseguridad. A uno le gusta lo que le gusta, y no debería sentirse culpable en relación con sus intereses o pasatiempos”.

James Kakalios – La Física de los superhéroes. 

No pude evitar pensar en mis propios placeres culposos al encontrarme con la frase de Kakalios cuando leía su maravilloso libro, yo, que en cientos de oportunidades he despreciado las artes de los números, yo que volvería a pasar por neuroanatomía y por las horribles prácticas de las morfosiologías (todas ellas)  si con éso lograra retroceder en el tiempo para no tener que ver nunca las asignaturas de números (biofísica, estadística, análisis de datos, psicometría) a mí que me costó lo mío aprobarlas, ahora me descubro leyendo acerca de física así sin razón alguna, por el placer de saber; si al final va a ser cierto que con los años maduramos y que tarde o temprano aprendemos lo que nos negamos a aprender en su momento.

Los placeres culposos son parte de nosotros mismos, de un inconsciente colectivo que se nombra a media voz, que sobrevive en las sombras y nos regala las sonrisas más honestas, los bailes más ridículos y nos recarga de energía cuando estamos un poco decaídos. Mis placeres culposos, como los de casi todos, son realmente tonterías que no sé por qué no se hacen públicas, me imagino que por el temor ridículo que nos infundieron en la adolescencia de no encajar si llegamos a confesarlos y que en la adultez nos parecen tan inconfesables que terminamos reservándolos para nosotros mismos; de ahí viene la culpa, de esconder a los demás nuestras pequeñeces, de escondernos a plena vista, pues sabes que os digo: que yo ya pasé la adolescencia, he aprendido o por lo menos estoy tratando de aceptarme y quererme como soy y éso incluye mis peculiaridades, te suelto algunas:

No tengo niños ni planeo tenerlos, pero me veo cuanta película para público infantil hayan sacado, si, hasta las de animales que tenían aventuras y hablaban que tuvieron tanto auge en los noventas (léase: volviendo a casa, Babe, la telaraña de Charlotte y un infinito etcétera), me gusta también el teatro infantil y a veces convenzo a mis amigas con hijos para que vayamos porque “a tus niños les vendría muy bien”.

¿Sabes ésa frase de: sonríe ¡éso les confundirá!? pues de vez en cuando salgo a la calle y voy sonriendo a desconocidos al azar, o si estoy de un lado de la acera y un autobús o el metro para, en cuanto arranca me despido emocionada así no conozca a nadie, pienso que: o pensarán que estoy loca y sonreirán por ello, o pensarán que los he confundido con otro y sonreirán igual, de cualquier manera sonríen y es ahí donde ganamos todos.

A veces voy por la calle diciéndole a la gente que me encanta su camiseta, pienso que les alegrará el día.

Me gustan mucho los superhéroes, tengo una lista de los poderes que me gustaría tener, la voy cambiando constantemente, empecé  con éste y ya fue un no parar.

Out of this world

Eve Garland.

Me sé todo el discurso de “Rings of Akhaten” y el de “Vincent and the Doctor”  éste último que considero el mejor capítulo de una serie que he visto en toda mi vida, uno que no me canso de repetir, no soy nada imparcial por supuesto, Dr Who es mi serie favorita, Vicent Van Gogh mi artista ideal, la primera vez que visité un museo por elección y no por obligación académica fue para ver una de sus exposiciones; y tenéis que reconocer que “Chances” es una canción que jamás nos podríamos cansar de escuchar.

A finales de los noventas me aprendí el Barry White Dance, y jamás he dejado de practicarlo.

Lloré, lloro y lloraré mares con ésto.

En mi mp5 hay una desmesurada cantidad de canciones de los 50’s

Muchas veces hago “el águila” en el hospital así como en demasiadas guardias he hecho carreras de sillas de ruedas y de palos de suero (te juro que ya no, porque ya no hago guardias, que si no…).

Me encantaban las series para adolescentes en las que cantaban y bailaban, ya no las veo pero me descubro algún domingo buscando las canciones en youtube y dándolo todo, me hago unos conciertazos en el salón de casa que el Carnegie Hall se me queda pequeño. Ya que estoy confesando te cuento que vi Floricienta, cuando se emitía estaba en la Facultad y el día del final coincidía con los finales de curso, pues bien hice el final en tiempo récord para poder salir pronto y alcanzar a llegar a casa aún así como veía que no llegaba llamé a mi madre que no se había visto un sólo capítulo en su vida, para que la fuera viendo y me la contara por el móvil mientras yo llegaba -el examen lo aprobé, con el capítulo lloré.

Que hablando de canciones, mi lista de placeres culposos es eterna y tiene de todo, me canto la Durcal, verano del 98, y cuanto grupo hortera se hubieran inventado en los noventas y que por cierto les ha dado por volver, ahí están the New kids on the block, Backstreet Boys, ‘N Sync, bien mezcladitos con Hanson, Nino Bravo y un infinito etcétera, para hacértelo corto ésta es la lista de Spotify.

Por alguna razón me parecían culposas las novelas románticas, hubo una época en la que me devoraba las novelitas de la saga de los Highlander -a ver si es por éso que quiero conocer Irlanda- con el tiempo me pasé a las de Marian Keyes y luego simplemente dejé de leer novelas románticas, pero hubo una época en la que me avergonzaba leerlas, como si el amor diera vergüenza, tonta que es una.

Así me podría quedar todo el día contándote todos mis placeres culposos, pero ya te haces una idea de lo que digo, al final los placeres culposos son placeres sin más, ni más pequeños ni más grandes, placeres que etiquetamos en base a lo que otros pensarán de nosotros, placeres que ocultamos y disfrutamos en solitario, en la penumbra, con desgana, sin decidirnos por fin a nombrarlos, sin saber si los compartimos, yo te he contado los míos cuéntame tu los tuyos que igual somos más parecidos de lo que creemos.

Tweet about this on TwitterShare on Facebook3Email this to someonePrint this page

One thought on “Placeres culposos

  1. Adriana says:

    Ufff Allá fuera, también me ha hecho llorar, estamos cortadas con tijeras parecidas jajaja

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *