Lo que he aprendido de las series: Grey’s Anatomy.

El otro día estaba sumida  en un atracón de capítulos de Grey’s Anatomy, he de reconocer que no me había visto ni un capítulo de esta temporada, pero como el clima no invita a salir a la calle: palomitas en mano me decidí a ponerme al día, llevaba ya no sé cuántos capítulos seguidos cuando me detuve en uno que me llamó bastante la atención, a grandes rasgos os contaré que el capítulo se centra en una cirugía neurológica que realizará Amelia Shepherd a uno de los compañeros médicos del hospital (un recurrente que apareció en la décima temporada) pues bien, antes de empezar a lavarse y con los nervios a flor de piel Amelia le pide a una de sus residentes que pongan “pose de superheroínas” durante cinco minutos puesto que ha habido estudios que demuestran que mantener a diario éste tipo de posturas eleva la testosterona y por ende nuestra confianza, a mi me pareció curioso y me lo apunté para buscarlo después mientras lloraba a moco tendido como en casi la totalidad de los capitulos de Grey’s, ¡Ay! pero que ganas tiene la Shonda Rhimes de aderezarnos casi todos los capítulos con lágrimas.

La postura es la siguiente:

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Terminado el capítulo, como aún me retumbaba en la mente la idea de la postura de superheroína y a sabiendas de que todo el asunto del lenguaje corporal me apasiona bastante me di a la tarea de buscar el estudio acerca del cual hablaba Amelia, son dos y os los dejo aquí y aquí.

En el lenguaje animal ya se hablaba de las posturas de poder, no hace falta más que ir a un zoo (o a un bar) para ver que el lenguaje corporal habla por nosotros, cuando queremos destacar buscamos inconscientemente hacernos más grandes, más visibles, ocupar más espacio: cuando nos sentimos intimidados o hemos cometido algún error nos empequeñecemos, nos cerramos, buscamos hacernos invisibles; cuando nos enfadamos con nuestro interlocutor tendemos a cruzar los brazos, piernas o manos impidiendo que sus argumentos “nos lleguen”; muchos niños cuando lloran se abrazan a si mismos en busca de consuelo, los ejemplos son infinitos.

He de reconocer que soy una “probadora profesional” así que he decidido hacer un mini-experimento: desde el 1 de abril y durante 66 días dedicaré cinco minutos al día a la postura de superheroína, para el 5 de junio ya lo habré instaurado como hábito y os podré contar si he tenido avances reseñables, tengo una analítica de hace cosa de un mes y en el verano me corresponde otra, así que podremos ver si hay cambios a nivel hormonal, pero a la par de éso prometo hacer un diario en el que relataré si hay cambios en las decisiones que suelo tomar -la teoría dice que la postura ayuda a tener confianza y éso cambia drásticamente nuestra manera de tomar decisiones-, que a día de hoy mi postura de superheroína se parece más a las de p8ladas que a las de Amelia.

P8ladas heroe

Por lo pronto os dejo con la charla TED de Amy Cuddy que no tiene desperdicio, si alguno se anima a hacer conmigo el experimento de la postura del superhéroe podemos compartir experiencias. ¡Empezamos el 1 de abril!

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2 thoughts on “Lo que he aprendido de las series: Grey’s Anatomy.

  1. Stefania says:

    Acabo de caer en cuenta de que me pongo en esa posición cuando quiero alegar con alguien, así que tengo más de animal que de superheroina?

    • AngelicaPicols says:

      Quieres hacerte más grande para enfatizar tus palabras, de todas formas no son posturas equivalentes aunque a primera vista parezcan similares, fíjate por ejemplo en la posición de las manos.

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