De clicks y resurreciones.

Recién decimos adiós a la Semana Santa -los que seáis católicos-, a la inundación de torrijas -los que no seáis celiacos y alérgicos al huevo y leche-, así que no encuentro un mejor momento para hablar de la resurreción, de mi resurreción por supuesto. ¿Ah, que crees que sólo ha habido una resurreción?, pues siéntate que te cuento.

Resurreciones hay para dar y convidar, no me mires así que no se me ha ido ningún tornillo (menos ahora que tengo algunos de repuesto) lo que pasa es que hay una muy famosa y claro a los resurrectos de a pie no nos queda otra que contarlo en un blog. Empecemos por lo básico: jamás he estado muerta. Que tu dirás menuda obviedad, pues mira por donde va a ser que no.

Lo que te voy a contar me ocurrió hace cosa de tres años pero ha renacido nuevamente esta semana porque me he topado de nuevo con mi parca particular y pues nada, que aquí te lo cuento:

Ya he hablado hasta la saciedad de mi lesión de tobillo -te adelanto que por fin me operaron así que igual ya casi te dejo en paz con el tema, aún no que estoy en rehabilitación, pero no pierdas la fe que igual ya callo algún día- pues bien, el día que me caí muy a mi pesar no me dieron la baja así que seguí trabajando como una campeoQUEJANDOME TODOS LOS DÍAS hasta que pasados dos meses me hicieron una placa y ahí se abrió la veda de todas las bajas que vendrían. Ahí estaba yo con mi informe de urgencias dirigiéndome a mi centro de salud mientras un coro celestial me acompañaba, si si ése coro celestial que sólo actúa en momentos determinantes de tu vida: cuando conoces a tu gran amor, cuando llegas a casa y haces pis después de llevar aguantando media hora y haber esquivado a la vecina cotilla, cuando te llega un correo ofreciéndote una preventa de entradas al 70%, o cuando por fin después de estar insistiendo en que te dolía el pie te hacen una prueba de imagen y te dicen que si, que no te lo estás inventando, que la lesión está ahí, que ha estado siempre, que no estás loca, que te salvas de los antipsicóticos; estoy en la consulta de mi doctora de cabecera viendo a la mujer resoplar, a cada pff me entraban los microinfartos, así que la mujer al verme agobiada me mira en plan noviete y me dice algo que me sonó mucho a un: no eres tu, soy yo…soy yo que no te puedo dar la baja. Había un problema informático y yo ya aparecía de baja así que no me podía dar una baja nuevamente, tenía una baja abierta de hacía unos meses, la doctora venga a llamar al INSS, a los informáticos, a los administrativos, a algún cuñado de ésos a ver si se solucionaba el problema pero nada, tendría que ir personalmente a la Seguridad Social para que me solucionaran el asunto y volver durante la misma mañana para poder darme la baja.

Haciendo kilómetros.

Me voy a la oficina de la Seguridad Social más arrastrándome que caminando, le cuento mi vida a la administrativa, me dice que no se la cuente, que mejor se la cuente a algún administrativo de la Tesorería porque efectivamente yo aparezco de baja, después de un buen rato tratando de que la mujer me dijera algo coherente termino yéndome hacia la Tesorería -del otro lado de la ciudad- para volver a contarle mi vida, primero al vigilante de seguridad -que esto da para otros 400 post- y luego a no solo uno sino a tres administrativos diferentes que terminaron, como no: remitiéndome de nuevo a la oficina de la Seguridad Social porque el asunto era de su competencia al ser ellos quienes tramitaban las bajas; vuelvo a la oficina del INSS, me vuelven a decir que tururú que me pase por el Centro de Salud y que ellos me den el alta para poderme dar la baja, me regreso al Centro de Salud, mi doctora me entrega un pantallazo en donde se ve claramente que no está habilitada la casilla de alta y por ende no me la pueden dar -recordemos que me pretenden dar un alta por una baja inexistente-.

Me regreso al INSS me imprimen mil folios con toda mi historia médica, me vuelven a mandar a la Tesorería porque habían hablado con nosequién y nosequién era el único que podría solucionarme el problema, según me iban hablando de yonosequién me iba yo haciendo una imagen mental del tal yonosequién como si de un Morfeo español se tratase, él, dueño y señor de las pastillitas azules y rojas, el hombre del botón, YONOSEQUIÉN.

Yonosequién.

Voy de nuevo a la Tesorería, espero casi media hora para poder hablar con yonosequién después de contarle otra vez la historia de mi vida al vigilante de seguridad que me entrega un número y me indica una sala, espero, sale mi número y ¿qué es éso, un canto celestial a lo lejos? me encuentro frente a frente con yonosequién yo lo veo una persona normal pero igual son mis ojos de mortal que se bloquean al ver al semidios de las altas y las bajas, el hombre ¡que digo hombre! el dios de las altas me mira paternal mientras con las lágrimas a punto de brotar le cuento mi vida, el hombre me contesta que igual lo del enamoramiento que tenía por ésa época va a ser que no me lo soluciona, pero que lo de la baja LO DE LA BAJA SI, que para éso era yonosequién.

Sus dedos se mueven veloces por teclado, solo me da rápidas miradas para preguntarme fechas, nombres, yo respondo lo más rápido posible, con respeto, con ansia si cabe hasta que la veo ¡la veo! es una microexpresión pero la veo, se vienen a mi mente las clases de comportamiento, mis primeros años de carrera, la voz del profesor de neuro, yonosequién no ha dicho una palabra, pero yo ya me he derrumbado.

No sé cómo decirte esto.

Yonosequién me mira, me pide de nuevo mi documento de identidad, mira la foto, vuelve a la pantalla, recibe una llamada que contesta sólo con monosilabos, al final toma aire y me dice: “mira la verdad es que no sé cómo decirte esto pero efectivamente estás de baja, en algún momento te han dado la baja, la baja como FALLECIDA”. Mi cara ha debido ser un poema pero yonosequién estaba dispuesto a llegar hasta el final con mi asunto, ya que lo del enamoramiento no me lo solucionaba no me iba a dejar a medias con lo de la baja, empezó a indagar y pasados casi veinte minutos concluyó que lo que había pasado era que cuando me nacionalicé y por ende cambié mi número de identificación del extranjero (NIE) por el documento nacional de identidad (DNI) algún administrativo al darme la baja como extranjero en el sistema informático en la casilla de motivos de baja puso fallecimiento -lo que viene siendo darme de baja pero bien-.

A pesar de haberme nacionalizado casi dos años atrás el error no había salido a la luz porque no suelo ir al médico -bueno soler soler, ahora no sé qué decirte- pero el caso era que al no haber cambiado mi número de la seguridad social y como lo de las bajas, las cotizaciones y la atención médica son competencias diferentes dentro de la misma entidad y al no haber requerido jamás una baja laboral pues nadie se había dado cuenta razón por la cual seguía cotizando -aunque muerta-. Yonosequién me remitió de nuevo al INSS ya con una carta y otros varios pantallazos que notificaban el error y con indicaciones acerca de lo que se tenía que hacer para subsanarlo, se comunicó con su equivalente yonosequién2 en el INSS y para allá que me mandó.

Estoy viva, ¿no me ves?

Vuelvo por millonésima vez al INSS, le cuento mi vida al vigilante de seguridad -¿vas identificando el patrón?- cuando por fin logro hablar con yonosequién2 me dice que el no me puede hacer nada porque yo estoy fallecida FA-LLE-CI-DA y el no tiene potestad para “resucitarme” -¿si me llamara Lázaro si?- así que me envía a la comisaría de policía para que me den un documento en el que especifique que mi NIE ha cambiado y que la persona se corresponde con mi DNI, -documento que yo ya había presentado en el INSS cuando me nacionalicé y que derivó toda esta diatriba- pero como el documento de conformidad caduca a los tres meses tendría que solicitar uno nuevo, que si, que yo llevaba razón, que si que se habían equivocado ellos, que si que lo reconocían pero que el trámite y los costes -porque no vayas a pensar ni por un segundo que todo el papeleo es gratis- va de mi bolsillo.

Salgo del INSS, voy en el autobús que me llevará hacia la comisaría y paso por una ferretería, veo el precio de las sierras manuales y pienso que igual me corto la pierna antes y termino de una vez con mi sufrimiento ya que a todas estas llevo dos días sin ir a trabajar y sin nada que justifique mi ausencia. Me planto en la comisaría y previo pago de las tasas me dicen que si que muy bien pero que el certificado de concordancia -que así se llama el documento en cuestión- no lo tendré hasta y con mucha suerte al día siguiente, llamo entonces a mi supervisor y me dice que o me presento al día siguiente o vaya a firmar las vacaciones, hubo un momento en el que me lo plantee ir a firmar las vacaciones, quedarme sin días pero estar por fin quieta que mi pierna ya había dejado de parecer un choripán a parecerse más a un brazo de gitano -si, esto lo estoy escribiendo con hambre- pero tampoco me parecía gastarme mis vacaciones porque no iba a estar por ahí, iba a estar en mi casa esta vez si muerta…pero del asco y pues no, mis vacaciones para mi.

De regreso en mi Centro de salud el inspector me dio un justificante temporal de baja, una baja manual que servía para ocho días mientras se me solucionaba el problema informático, aún así tendría que seguir contándole mi vida a los vigilantes de seguridad del INSS y de la Tesorería.

Usted dirá lo que quiera pero el ordenador pone…

Al día siguiente y con el certificado de concordancia en la mano me planté por millonésima vez en el INSS, el vigilante de seguridad al verme llegar me anunció como “la muerta” cosa que ya colmó el vaso de mi paciencia y decidí a no salir de ahí hasta solucionar el asunto, empecé como no, poniendo varias reclamaciones -vigilante de seguridad incluido- hasta que por fin pude hablar con alguien que no paraba de confirmar mi estado de defunción, la mujer no cesaba de comentarme que efectivamente yo coincidía con todo lo que decía pero que el ordenador ponía que estaba muerta, a punto estuve de llamar a mi madre para que le confirmara que yo era su hija y que efectivamente estaba viva; una mujer que llevaba los tres días escuchando en la sombra mi diatriba se apiado de mi y apoderándose de mi caso llamó a la central, habló con los informáticos, envió varios documentos y casi una hora después me revivía, no se lo puedo agradecer más.

De nuevo en el centro de salud y con el problema solucionado me dieron la baja con efecto retroactivo y pude por fin irme a casa, hacer estiramientos a lo circo del sol y poner el pie en la cabeza para ver si conseguía bajar la inflamación: un mes de baja y tres infiltraciones intraarticulares después me incorporé de nuevo al trabajo sin haber gastado mis vacaciones.

¿Y por qué me lo cuentas hasta ahora?

Sobre todo porque ya puedo contarlo sin enfadarme, pero porque mañana se me acaba el contrato y como de nuevo estoy de baja me han dicho que a partir del lunes he de presentar mis bajas en el INSS -ya que estando de baja no me renuevan…los beneficios de ser eventual – así que he tenido que ir a informarme, a contarle mi vida al vigilante de seguridad y a reencontrarme con mi parca particular.

Lo que me pregunto por un lado es ¿cómo esto puede pasar, es más común de lo que se piensa o soy yo que tengo una suerte curiosa? ¿es el destino que quiere que escriba más y por eso me pone en este tipo de situaciones? ¿por qué tanto el INSS como la Tesorería tienen vigilantes de seguridad que manejan el dispensador de turno y hay que contarles la vida para que le den a un botón y te entreguen un número cuando la máquina misma pone muy claro a qué botón hay que darle según lo que necesites?

Mi consejo es: no hay que morirse más que una vez porque revivir requiere mucho papeleo.

Feliz día, nos leemos pronto…o no, vaya uno a saber.

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18 thoughts on “De clicks y resurreciones.

  1. Eliana says:

    Angélica se acabó la semana santa y con ella tu procesión, porque esto que nos cuentas en este post ha sido una verdadera procesión, y cada vez que ibas al INSS significaba una nueva estación de la pasión de Cristo.
    Qué particular forma tienes de escribir, como lectora me mantuviste atrapada sin saber cuál sería el final, y la verdad es que has vivido un verdadero suplicio, primero corporal, y luego todo lo que significa hacer papeleos y cosas por el estilo para que luego te digan que literalmente estás muerta, además estabas como bola de ping pong, de aquí para allá, de allá para acá.
    Qué bien que lo escribiste cuando la rabia pasó, porque si no, hubiese perdido ese sentido jocoso con el que escribiste este post y no hubieses recogido la verdadera esencia del mensaje que has querido transmitir.
    Qué bueno que terminó y que ahora ha quedado plasmado para la posteridad como una gran anécdota.
    Saludos.

    • Muchas gracias por leerme Eliana, no sé si es porque trabajo en una unidad de quemados, que no suelo hacer cosas “en caliente” y ya en frío te das cuenta que las cosas no son tan desastre y que el mundo no se acaba por tonterías, éso no hace que me enfade menos por supuesto, pero si que hace que lo lleve mejor.

  2. Marian Ruiz says:

    Lo mejor de todo es tu sentido del humor, que a mí me parece indispensable en ocasiones así en que pintan bastos y parece no haber salida. Se podría llamar kafkiano este bucle de despropósitos informáticos (¿solo informáticos?). ¿Has pensado en ti como en un personaje de novela? Tienes elementos para una buena trama de… ciencia ficción, o de comedia, visto tu humor (prefiero no imaginar lo que tuvo que haber antes del humor…). Yo de ti, no me lo pensaría mucho. Y, por descontado, ¡bienvenida al mundo de los vivos! 😀

    • Gracias por la bienvenida al mundo de los vivos, pues mira que lo de “novelarme” si que se me ha pasado por la cabeza y no en pocas ocasiones, porque por supuesto el universo es mi mejor guionista.

  3. Ay Angélica, ni te imaginas lo mucho que me he reído con este post.

    No hace falta decir que la situación no me parece cómica ni mucho menos y me hago una idea de lo mal que lo tuviste que pasar con tus dolores y encima intentando solucionar esta impresionante papeleta.

    Tu paciencia bien merece un homenaje en alguna plaza de Madrid, en Tenerife o en alguna calle del terreno de los vivos porque, amiga mía, tu sentido del humor bien demuestra que en vital a ti no te gana nadie!

    Gracias por alegrarme con tu chispa esta mañana de domingo! 🙂

    • La plaza que sea en Tenerife para que me inviten a la inauguración ¡y así me salga el viaje gratis!

      Creo sinceramente que la solución es ver el problema a posteriori y así ya no parece tanto.

  4. Odina says:

    Angelica no he podido evitar reírme con tu post y eso que la situación no es en absoluto para reírse, pero es que lo cuentas con una gracia que no podía parar de reír.
    Me parece increíble por todo lo que tuviste que pasar y que la burocracia sea así…En fin, me alegra que todo se pudiera arreglar y que ahora lo puedas contar con tan buen humor
    Un abrazo

  5. luci says:

    jajajajajajja

    supongo que lo del humor te lo da la perspectiva…porque me imagino tu cara en ese preciso instante…y tenía que ser un poema.

    eres una gran contadora de historias

    un abrazo

    • Muchas gracias Lucía, al final me tuve que pasar a las letras porque hablo como si cobrara por palabras, efectivamente mi cara era de no creérselo pero me ha permitido tener una suscripción premium al club de los resurrectos así que no ha sido en balde.

  6. pilar says:

    Vaya papeleta!!! De verdad parece de ciencia ficción
    Sinceramente, estas cosas parecen sacadas de una novela o de una película… Lo mejor han sido tus palabras, la coherencia en cómo contarlo, y la bendita paciencia que has tenido!

    En fin, que pueden sacar de esto un capítulo de Los Simpson : )

    • Uy los Simpson creo que llevan años sacando de mi una versión de mi vida…pero amorosa, soy el Moe de las relaciones *suenan los violines*

  7. Que actitud más divertida tienes, yo a la verdad a veces me desespero cuando tengo que hacer papeleos. Que bueno que nos dejes esta reflexión de como es la realidad de muchachos a la hora de enfrentarse con casos como estos.

    Un placer leerte.

    Saludos.

    • Muchas gracias por leerme Alexandra, uy si yo también me desespero pero si algo he aprendido es que no te soluciona nada, una frase que uso mucho y que a mis compañeros les hace mucha gracia es “mira mejor no me cabreo que luego a la que le explota el aneurisma que no tengo es a mi y a ve quién es el valiente de llamar a mi madre a darle la noticia” es decirla y se me pasa el enfado, así que el buen humor al final es salud cardiovascular.

  8. jajaja me he reído mucho, lo siento pero es graciosa tus pericias. La verdad es que yo creo que te pasa todo esto porque tienes una buena manera de contar las cosas y es la única forma que nos demos cuenta de que pasas cosas de este estilo, porque sí, eres única en el mundo, nunca he vivido nada parecido y eso que yo pensaba que tenía mi cuota de cosas raras y curiosas que me habían pasado fuera de mi país, pero déjame decirte que te llevas el premio mayor jajaja

    Ánimo guapa y ya lo vimos junto a Tom Hanks en su película Naufrago: revivir a un muerto no es fácil, el papeleo es brutal 😀

  9. Yolanda says:

    Tienes una manera de escribir que atrapa al lector y siempre me haces sentir esa intriga tan buena que hace que quieras seguir leyendo. ¡Un abrazo!

    • Muchas gracias Yolanda, por supuesto éste ejercicio de visitar y comentar blogs hace que me den ganas de volver a actualizar el mío, ya se verá.

      Siempre pienso que en el lector como a un amigo al que le estaría contando las cosas sentados frente a un té, así que creo que funciona.

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