The sintrom coming.

vejentud

Hace unas semanas fui a un concierto, lo pasé fenomenal -aunque no cantaran una de mis canciones favoritas y me sintiera un poco estafada- llegué temprano, me bebí un cóctel antes de que el grupo saliera al escenario, grité a pulmón herido cuando eran canciones de desamor, aplaudí hasta enrojecer mis manos, saltar…saltar no salté que me duele el tobillo, pero en general sentí que “lo dí todo”.

La apertura de puertas era a las a las 21 y ahí estaba yo a las 20:30 -que no sé si recuerdas pero éstos 1.50 cms, tienen que llegar siempre pronto porque es bien sabido que detrás de todo gran hombre estoy yo, tratando de ver el concierto- no sé si será el plus de experiencia conciertil pero en cuanto vi que había segunda planta y cámaras de televisión decidí instantáneamente que me pondría justo allí, por dos motivos: por un lado si había segunda planta vería perfectamente puesto que la “juventud” estarían todos a pie de escenario y por otro, porque la experiencia me ha enseñado que a los medios sólo les dejan grabar dos o tres canciones máximo, así que en cuanto se fueran tendría el camino libre para ponerme en primera fila, aún así lo comenté con el cámara y marqué mi territorio con un abrigo en la barandilla, el cámara en cuestión me saltó la perlita de la que deriva ésta diatriba: ¿te gusta éste grupo, no es muy ruidoso para alguien de tu edad?, ¿PEEERDONA, PERO CUÁNTOS APARENTO? estuve a punto de gritarle mientras le enseñaba el documento de identidad y le decía: venga llama, llama al trabajo a ver cuántas veces al día me preguntan que si estoy de prácticas, llama hombre ¡LLAMA DE UNA VEZ! se ve que no lo hice porque el chico me sonrió diciéndome por lo bajito que también le gustaba el grupo, que los había visto ensayar, no lo tiré ahí mismo por la barandilla porque seguro que me tocaba también a mi hacerle la RCP.

Aún así y aunque te lo reconozca a ti y se lo hubiese negado fehacientemente al cámara, un poco de razón no le falta, no en lo del grupo que a cada quien le gusta lo que le gusta, más bien en lo de la experiencia, la madurez y efectivamente, en lo que en teoría desentonaba en el conjunto de personas del concierto, uf si la media de edad serían los 24.

¡Ay! la vejentud.

De la vejentud hablo constantemente, ya te irás dando cuenta, hablo de ella porque me siento abanderada, creo que soy jóven, aunque muchos insistan en considerarme mayor. Para hacértelo corto te diré que estoy más cerca de los cuarentas que de los treintas y mira por donde: yo encantada. No te voy a mentir, hay ocasiones en las que me descoloco y me pregunto que qué estoy haciendo con mi vida, pero en general soy inmensamente feliz, tengo mis momentos como todo el mundo, pero siento que soy bastante más feliz que la mayoría de mis amigos de la infancia. Hace unos años me sacudí las expectativas y ahora respiro sin la carga que la mayoría de nosotros suele autoimponerse; no estoy casada, no tengo hijos, no tengo ni planeo comprar una casa o un coche, no compro cosas que no necesito, he estudiado toda mi vida y podría cobrar más trabajando en otra cosa pero mi trabajo me gusta así que no planeo dejarlo, trabajo para vivir porque hace años que dejé de vivir para trabajar, llevo una vida sencilla, no tengo cientos de bolsos o zapatos, pero me he visto miles de películas, obras de teatro y he ido a cientos de conciertos, a mi me compensa.

La última soltera.

Aún así hay días que me descoloco, para no ir más lejos la semana pasada, en un grupo de whatsapp de compañeras de la Facultad una soltó el bombazo de que se casaba por fin con su novio de ya no sé cuántos años ¿puedes imaginarte que en lugar de felicitar a Paola, que después de todo era la que se casaba, empezaron a recordarme que yo era la última soltera? Oígase bien: LA ÚLTIMA SOLTERA ¿cómo te suena? la última soltera, yo, yo solita, nadie más, yo soy la última soltera, conmigo se acaba todo, al parecer si la raza humana se extingue es por mi culpa, la de nadie más; yo venga a hablar de la boda de mi amiga y ellas venga a hablar de mi soltería y mi ausencia de churumbeles; eventualmente pasamos a otro tema pero el asunto duró lo suyo.

Cosas de la vejentud.

Hago cosas de vieja no te lo voy a negar, me levanto cada día más pronto para no ir con prisas por la vida y tener tiempo de desayunar antes de salir de casa, dejo preparada la ropa del día siguiente, desconozco un montón de palabros que al parecer son de uso super común, mi James Bond era Timothy Dalton, sé quien es Remington Steele, conocí a Neil Patrick Harris siendo “legendario”… pero de médico, caí en el engaño de Milli Vanilli, usé pantalón campana -aunque éso ahora es de modernos- tuve una infancia sin ordenador, teléfono móvil, más de tres canales de televisión, tuve varios microinfartos mientras esperaba que el locutor en la radio no hablara mientras sonaba mi canción porque tenía listo el cassette para grabarlo, sé usar un teléfono con dial de rueda, mi Michael Jackson era negro, tuve un Atari 2600, la lista es interminable.

No soporto las versiones –exceptuando ésta -casi ninguna me gusta, no entiendo por qué las hacen, si son para homenajear al cantante original ¿por qué le destrozan la canción?, recientemente tengo una relación de amor-odio con ésta, me la recomendaron y allí que fui a escucharla, al primer acorde sabes que no, luego le vas cogiendo cariño y hasta la canturreas en la ducha mientras haces tu concierto mañanero con el gel de ducha como único espectador, se te mete en el recorrido hacia el trabajo, pero en el fondo sabes que no, que no está bien y te oyes decir “es que hay que respetar lo original” por supuesto, todo esto lo tienes que decir mientras te pones una rebequita porque refresca y así no puedes ir al centro de salud para que te receten el sintrom.

Puede que en ocasiones se me alborote tontamente la vejentud, pero es porque la juventud se me está haciendo larga y la vejez no quiere siquiera asomar la cabeza, así que mi conclusión es: que vivas tu vida como quieras y que pases de convencionalismos, que sonrías a diario y cantes en la ducha, y por supuesto que de vez en cuando te tomes tu tiempo para vivir despacio, para charlar con amigos, sin prisas, sin obligaciones, como si fueras un jubilado, un jubilado de la obligación de vivir rápido y de ser el que más cosas acumule.

Dejen vivir a Noviembre.

 

Año con año tengo la misma sensación de que nos estamos convirtiendo en mesecidas, mes que no nos gusta, mes que matamos, noviembre por supuesto es el mes “muerto” por excelencia, el pobre tiene que estar entre (halloween y navidad), ya lo sé me vas a decir que halloween es una fiesta Americana, pero qué quieres que te diga: va a ser que yo soy Americana y halloween lo llevo en la memoria (un poco menos en la vestimenta, ya que estamos confesando) pero no nos vamos a poner remilgados con el asunto, yo lo que quiero hoy es reivindicar el derecho de noviembre a vivir entero, de no ser un puente entre fiestas, no te haces una idea de cómo me ofende que se pase en calles, casas y comercios, de las máscaras y las calabazas a los Papás Noel, luces y árboles navideños, ¡pero es que así sin más! es empezar noviembre y empieza la navidad; no te equivoques me gusta la navidad como la que más, oigase bien: me encantan hasta las cenas de empresa, que eso ya es decir mucho, las luces me alegran las noches, el olor de las castañas me encanta, las castañas… ya no tanto, hasta la obsesión de la gente de hincharse a mazapanes y turrones me gusta, pero lo que no soporto es que año con año me maten a noviembre, a éste paso saltaremos de septiembre a diciembre, solo falta pasearse por los comercios que éste año y ante mi absoluta mirada de asombro pusieron los dulces navideños el 26 de SEPTIEMBRE, éstos son como los de la lotería, que no te sorprenda tampoco pero a mi me da que están planeando una lotería anual de navidad, porque los décimos bien que los ponen a la venta en JULIO.

 

¿Entonces para que existe noviembre te preguntarás?

 

He aquí unos datos novembrinos:
– A noviembre lo vienen intentando matar desde la época del calendario Romano, cuando como recordarás -porque está clarísimo que yo no lo tuve que buscar, no señor- eran solo diez meses y mi noviembre era por supuesto el número nueve, hasta que el Rey Pompilio sucesor de Romulo reformó el calendario añadiendo otros dos y así dividiéndolo en meses lunares.
– El Muro de Berlin cayó el 9 de noviembre de 1989, tomar nota porque ésta es una de las cosas que a uno le pueden preguntar: ¿y usted en dónde estaba cuando cayó el muro? yo en clase y recuerdo que la profesora encendió la tele para que pudiéramos ver cambiar la historia, ¡Ay, la de  veces que he visto cambiar la historia! casi la misma cantidad de veces que he “sobrevivido al fin del mundo”.
– El 11 de noviembre de 1918 fue el armisticio que dio fin a la Primera Guerra Mundial.
– En noviembre de 1975, murió el dictador Español que tu y yo conocemos.
– En noviembre de 1945 se fundo la UNESCO.
– En noviembre de 1957 enviaron a Laika al espacio.
– En noviembre de 1922 descubren la tumba de Tutankhamon.
– En noviembre inicio la revolución en México, se independizó Panamá, y Brasil fue proclamada República.
– En noviembre son los días mundiales de: usabilidad, ciencia al servicio de la paz y el desarrollo, diabetes, tolerancia, EPOC, uso prudente de los antibióticos, industrialización de África, infancia, televisión, filosofía, espina bífida, eliminación de la violencia contra la mujer, solidaridad con el pueblo palestino, seguridad de la información  urbanismo, inventor, recuerdo a las victimas de accidentes de trafico, del niño, de no comprar nada, del hombre, de la música y recientemente me he enterado que el del soltero -este último espero que no sea una indirecta universal para mi, que te digo yo que mi abuela puede que haya llamado a todos los presidentes del mundo para crear el día y meterme presión, te lo digo de verdad-.
– En noviembre se celebra el día de todos los santos.
– En noviembre es temporada de: Trufas, nueces, uva negra, granadas, caqui, castañas, hongos, kiwi, limón  mandarina, mango, manzana, pera y plátanos y por supuesto de todos los frutos secos que nos mantendrán con energía para pasar el invierno.
– En noviembre se entregan los Grammy y se corre el maratón de Nueva York, por cierto: los dorsales para la San Silvestre Vallecana, se ponen a la venta también en noviembre.

Noviembre en el cine:

Noviembre: película española de 2003 me pareció una ráfaga de aire fresco. Dulce Noviembre: 2001, bueno si una película de llorar, pero qué quieres que te diga a mi me gustó también y si la ponen una tarde dominguera en la tele, pues hago palomitas y venga a llorar otra vez. The november man: 2014, no me la he visto para serte sincera, pero igual este finde me echo la manta encima y luego te cuento qué tal me pareció.

Si por películas no será: november – 2004, Black november – 2012, november christmas – 2010 bueno esta última es tirarme piedras a mi propio tejado, pero la actuación de Sam Elliott y lo guapo que es John Corbett hacen que merezca mucho la pena verla, éso si, prométeme que la verás más tirando a diciembre que a noviembre.

Noviembre en la Música:

 

Los refranes de noviembre:
– A primeros de noviembre, siempre tu fuego enciende.
– En mediado noviembre, si no has sembrado no siembres.
– A últimos de noviembre coge tu aceituna siempre.
– En noviembre, el frío vuelve.
– En noviembre deshojas, muchas o pocas.
– Si en noviembre oyes que truena la siguiente cosecha sera buena.

 

No sé a ti, pero a mi noviembre me parece un mes genial y me niego a que me lo maten, es un mes tranquilo, no hay agobios de cara a ninguna “operación bikini”, ni el estrés del inicio de clases, podemos sacar ropa más abrigada y tener una excusa para arrumacos en la cama, un mes maravilloso en el que por supuesto: yo cumplo años, pero eso: es lo de menos – aunque recibo regalos todo el mes-. *guiño- guiño, codazo- codazo*
Si hay que sacar algo de este conglomerado de palabras es que necesitamos que #DejenVivirANoviembre

 

Este post forma parte de los #PostReciclados
la idea original fue publicada en otro de mis blogs
en noviembre de 2011
siguen siendo ciertas cada una de sus palabras.

Lugares que el amor me robó.

Fotograma Being EricaFotograma Being Erica

“Y de hecho habrá tiempo, para la niebla amarilla que vaga por las calles rascándose el lomo contra las ventanas, habrá tiempo, habrá tiempo de que un rostro se prepare para enfrentar todos los rostros que enfrentamos. Habrá tiempo para matar, para crear, y tiempo para todas las obras y todos los días de estas manos, que levantan y te sueltan preguntas en tu plato. Tiempo para ti y tiempo para mi, y tiempo suficiente para cien indecisiones y  para cien visiones y revisiones, antes de la hora de una tostada con te”. 

Canción de amor – J. Alfred Prufrock (extracto)

 

Habrá tiempo para todo, pero yo sigo sin encontrar el tiempo para recobrar todo aquello que el amor me robo, tengo vacíos mentales, vacíos físicos, vacíos emocionales, hay barrios, bares, parques, libros, películas, canciones, ciudades, personas, cientos de cosas que el amor me robó y que me veo incapaz de reclamar, cientos de cosas que tengo tan asociadas a “el amor” que me duelen recordar aunque sean recuerdos felices, quizás más porque son recuerdos felices, así que voy por mi vida dando rodeos: físicos y mentales, hay supermercados por los que ya no paso, calles que ya no recorro, canciones que ya no canto, no las revivo porque eran suyas, eran del amor, no de una persona o de un tiempo en especial: eran del amor, del amor que me profesaron, del que yo grité al viento mientras sujetaba una mano que a su vez me sujetaba.

Hay sitios que siempre he querido recorrer, que no tienen la impronta de nadie a quien llamé “amor” pero que aún así no recorro, hay sobre todo bares, bares en los que nunca he saciado mi sed, bares que puede hasta sean pésimos y solo pongan cerveza con kikos, que pongan música de pachanga y en los que los servicios dejen bastante que desear, nunca lo sabré porque me da miedo ir. Soy tonta lo sé, me miro al espejo y me reconozco tonta, pero sigo sin sacar fuerzas para reconocerme de otra forma.

Habrá tiempo dice Prufrock, y en honor a ese tiempo que vendrá he intentado arañarle a la vida los retazos que me robó, he ido a bares, he visto películas, hasta me he atrevido con alguna canción. Todo ha salido mal, he sentido el viento golpeándome en la cara en forma de calles, me he retorcido con un dolor que me había negado a sentir, así que he hecho lo fácil y dando marcha atrás he ido cerrando vasos y creando pequeñas isquemias con la vaga ilusión de que cicatricen y dejen de doler, el problema es que todo lo que cura en falso al final se reabre y arrastra consigo tejido sano, así que aquí estoy con mi piel nueva, incolora y frágil, piel sin curtir; tengo miedo, un miedo horrible me recorre, me detiene y me grita que “no pasa nada si no pasa nada“, sé que lleva mucho tiempo no pasándome nada.

Hay algo que hago todos los días sin excepción cuando me subo al autobús camino de casa, no había sido tan consciente de ello hasta hace poco, me subo, paso el abono y acto seguido miro atrás, no busco a nadie, o quizás si, pero el caso es que miro atrás a la fila de gente que espera subirse en ése mismo autobús, los miro esperar mientras yo espero en mi asiento, no sé qué será la soledad pero para mi es subirme al autobús mientras miro la fila de gente en la parada, no porque me de miedo a que el autobús se vaya sin mi, después de todo yo ya estoy subida, es por un temor horrible a ver que la que se va soy yo, que me voy incompleta, sin mis barrios, bares, parques, libros, películas, canciones,ciudades y personas, me voy sólo yo.

Viajar sola no es malo, lo malo es huir de tu vida con la excusa de que viajas, como necesito curtir mi piel llevo unos meses recorriendo los sitios que no tienen impronta para así con un poco de suerte ir dejando en ellos la mía, voy dando pasos de bebé, me caigo y me levanto, no hay manos que me sujeten ni besos en las rodillas, pero me levanto una y otra vez porque me niego a que el miedo me gobierne, me niego a ser un espectador en mi propia vida, me niego a no reconocerme,  a vivir con un “y si…”

*Si este post fuera una canción, sin duda sería ésta.

Placeres culposos

placer culposo

“No se trata de un placer culpable por mi parte, simplemente debido a que no creo en los placeres culpables. El esnobismo es justamente la cara pública de la inseguridad. A uno le gusta lo que le gusta, y no debería sentirse culpable en relación con sus intereses o pasatiempos”.

James Kakalios – La Física de los superhéroes. 

No pude evitar pensar en mis propios placeres culposos al encontrarme con la frase de Kakalios cuando leía su maravilloso libro, yo, que en cientos de oportunidades he despreciado las artes de los números, yo que volvería a pasar por neuroanatomía y por las horribles prácticas de las morfosiologías (todas ellas)  si con éso lograra retroceder en el tiempo para no tener que ver nunca las asignaturas de números (biofísica, estadística, análisis de datos, psicometría) a mí que me costó lo mío aprobarlas, ahora me descubro leyendo acerca de física así sin razón alguna, por el placer de saber; si al final va a ser cierto que con los años maduramos y que tarde o temprano aprendemos lo que nos negamos a aprender en su momento.

Los placeres culposos son parte de nosotros mismos, de un inconsciente colectivo que se nombra a media voz, que sobrevive en las sombras y nos regala las sonrisas más honestas, los bailes más ridículos y nos recarga de energía cuando estamos un poco decaídos. Mis placeres culposos, como los de casi todos, son realmente tonterías que no sé por qué no se hacen públicas, me imagino que por el temor ridículo que nos infundieron en la adolescencia de no encajar si llegamos a confesarlos y que en la adultez nos parecen tan inconfesables que terminamos reservándolos para nosotros mismos; de ahí viene la culpa, de esconder a los demás nuestras pequeñeces, de escondernos a plena vista, pues sabes que os digo: que yo ya pasé la adolescencia, he aprendido o por lo menos estoy tratando de aceptarme y quererme como soy y éso incluye mis peculiaridades, te suelto algunas:

No tengo niños ni planeo tenerlos, pero me veo cuanta película para público infantil hayan sacado, si, hasta las de animales que tenían aventuras y hablaban que tuvieron tanto auge en los noventas (léase: volviendo a casa, Babe, la telaraña de Charlotte y un infinito etcétera), me gusta también el teatro infantil y a veces convenzo a mis amigas con hijos para que vayamos porque “a tus niños les vendría muy bien”.

¿Sabes ésa frase de: sonríe ¡éso les confundirá!? pues de vez en cuando salgo a la calle y voy sonriendo a desconocidos al azar, o si estoy de un lado de la acera y un autobús o el metro para, en cuanto arranca me despido emocionada así no conozca a nadie, pienso que: o pensarán que estoy loca y sonreirán por ello, o pensarán que los he confundido con otro y sonreirán igual, de cualquier manera sonríen y es ahí donde ganamos todos.

A veces voy por la calle diciéndole a la gente que me encanta su camiseta, pienso que les alegrará el día.

Me gustan mucho los superhéroes, tengo una lista de los poderes que me gustaría tener, la voy cambiando constantemente, empecé  con éste y ya fue un no parar.

Out of this world

Eve Garland.

Me sé todo el discurso de “Rings of Akhaten” y el de “Vincent and the Doctor”  éste último que considero el mejor capítulo de una serie que he visto en toda mi vida, uno que no me canso de repetir, no soy nada imparcial por supuesto, Dr Who es mi serie favorita, Vicent Van Gogh mi artista ideal, la primera vez que visité un museo por elección y no por obligación académica fue para ver una de sus exposiciones; y tenéis que reconocer que “Chances” es una canción que jamás nos podríamos cansar de escuchar.

A finales de los noventas me aprendí el Barry White Dance, y jamás he dejado de practicarlo.

Lloré, lloro y lloraré mares con ésto.

En mi mp5 hay una desmesurada cantidad de canciones de los 50’s

Muchas veces hago “el águila” en el hospital así como en demasiadas guardias he hecho carreras de sillas de ruedas y de palos de suero (te juro que ya no, porque ya no hago guardias, que si no…).

Me encantaban las series para adolescentes en las que cantaban y bailaban, ya no las veo pero me descubro algún domingo buscando las canciones en youtube y dándolo todo, me hago unos conciertazos en el salón de casa que el Carnegie Hall se me queda pequeño. Ya que estoy confesando te cuento que vi Floricienta, cuando se emitía estaba en la Facultad y el día del final coincidía con los finales de curso, pues bien hice el final en tiempo récord para poder salir pronto y alcanzar a llegar a casa aún así como veía que no llegaba llamé a mi madre que no se había visto un sólo capítulo en su vida, para que la fuera viendo y me la contara por el móvil mientras yo llegaba -el examen lo aprobé, con el capítulo lloré.

Que hablando de canciones, mi lista de placeres culposos es eterna y tiene de todo, me canto la Durcal, verano del 98, y cuanto grupo hortera se hubieran inventado en los noventas y que por cierto les ha dado por volver, ahí están the New kids on the block, Backstreet Boys, ‘N Sync, bien mezcladitos con Hanson, Nino Bravo y un infinito etcétera, para hacértelo corto ésta es la lista de Spotify.

Por alguna razón me parecían culposas las novelas románticas, hubo una época en la que me devoraba las novelitas de la saga de los Highlander -a ver si es por éso que quiero conocer Irlanda- con el tiempo me pasé a las de Marian Keyes y luego simplemente dejé de leer novelas románticas, pero hubo una época en la que me avergonzaba leerlas, como si el amor diera vergüenza, tonta que es una.

Así me podría quedar todo el día contándote todos mis placeres culposos, pero ya te haces una idea de lo que digo, al final los placeres culposos son placeres sin más, ni más pequeños ni más grandes, placeres que etiquetamos en base a lo que otros pensarán de nosotros, placeres que ocultamos y disfrutamos en solitario, en la penumbra, con desgana, sin decidirnos por fin a nombrarlos, sin saber si los compartimos, yo te he contado los míos cuéntame tu los tuyos que igual somos más parecidos de lo que creemos.

Lo que he aprendido de las series: Grey’s Anatomy.

El otro día estaba sumida  en un atracón de capítulos de Grey’s Anatomy, he de reconocer que no me había visto ni un capítulo de esta temporada, pero como el clima no invita a salir a la calle: palomitas en mano me decidí a ponerme al día, llevaba ya no sé cuántos capítulos seguidos cuando me detuve en uno que me llamó bastante la atención, a grandes rasgos os contaré que el capítulo se centra en una cirugía neurológica que realizará Amelia Shepherd a uno de los compañeros médicos del hospital (un recurrente que apareció en la décima temporada) pues bien, antes de empezar a lavarse y con los nervios a flor de piel Amelia le pide a una de sus residentes que pongan “pose de superheroínas” durante cinco minutos puesto que ha habido estudios que demuestran que mantener a diario éste tipo de posturas eleva la testosterona y por ende nuestra confianza, a mi me pareció curioso y me lo apunté para buscarlo después mientras lloraba a moco tendido como en casi la totalidad de los capitulos de Grey’s, ¡Ay! pero que ganas tiene la Shonda Rhimes de aderezarnos casi todos los capítulos con lágrimas.

La postura es la siguiente:

grey's anatomy 11x4

Terminado el capítulo, como aún me retumbaba en la mente la idea de la postura de superheroína y a sabiendas de que todo el asunto del lenguaje corporal me apasiona bastante me di a la tarea de buscar el estudio acerca del cual hablaba Amelia, son dos y os los dejo aquí y aquí.

En el lenguaje animal ya se hablaba de las posturas de poder, no hace falta más que ir a un zoo (o a un bar) para ver que el lenguaje corporal habla por nosotros, cuando queremos destacar buscamos inconscientemente hacernos más grandes, más visibles, ocupar más espacio: cuando nos sentimos intimidados o hemos cometido algún error nos empequeñecemos, nos cerramos, buscamos hacernos invisibles; cuando nos enfadamos con nuestro interlocutor tendemos a cruzar los brazos, piernas o manos impidiendo que sus argumentos “nos lleguen”; muchos niños cuando lloran se abrazan a si mismos en busca de consuelo, los ejemplos son infinitos.

He de reconocer que soy una “probadora profesional” así que he decidido hacer un mini-experimento: desde el 1 de abril y durante 66 días dedicaré cinco minutos al día a la postura de superheroína, para el 5 de junio ya lo habré instaurado como hábito y os podré contar si he tenido avances reseñables, tengo una analítica de hace cosa de un mes y en el verano me corresponde otra, así que podremos ver si hay cambios a nivel hormonal, pero a la par de éso prometo hacer un diario en el que relataré si hay cambios en las decisiones que suelo tomar -la teoría dice que la postura ayuda a tener confianza y éso cambia drásticamente nuestra manera de tomar decisiones-, que a día de hoy mi postura de superheroína se parece más a las de p8ladas que a las de Amelia.

P8ladas heroe

Por lo pronto os dejo con la charla TED de Amy Cuddy que no tiene desperdicio, si alguno se anima a hacer conmigo el experimento de la postura del superhéroe podemos compartir experiencias. ¡Empezamos el 1 de abril!