Dejen vivir a Noviembre.

 

Año con año tengo la misma sensación de que nos estamos convirtiendo en mesecidas, mes que no nos gusta, mes que matamos, noviembre por supuesto es el mes “muerto” por excelencia, el pobre tiene que estar entre (halloween y navidad), ya lo sé me vas a decir que halloween es una fiesta Americana, pero qué quieres que te diga: va a ser que yo soy Americana y halloween lo llevo en la memoria (un poco menos en la vestimenta, ya que estamos confesando) pero no nos vamos a poner remilgados con el asunto, yo lo que quiero hoy es reivindicar el derecho de noviembre a vivir entero, de no ser un puente entre fiestas, no te haces una idea de cómo me ofende que se pase en calles, casas y comercios, de las máscaras y las calabazas a los Papás Noel, luces y árboles navideños, ¡pero es que así sin más! es empezar noviembre y empieza la navidad; no te equivoques me gusta la navidad como la que más, oigase bien: me encantan hasta las cenas de empresa, que eso ya es decir mucho, las luces me alegran las noches, el olor de las castañas me encanta, las castañas… ya no tanto, hasta la obsesión de la gente de hincharse a mazapanes y turrones me gusta, pero lo que no soporto es que año con año me maten a noviembre, a éste paso saltaremos de septiembre a diciembre, solo falta pasearse por los comercios que éste año y ante mi absoluta mirada de asombro pusieron los dulces navideños el 26 de SEPTIEMBRE, éstos son como los de la lotería, que no te sorprenda tampoco pero a mi me da que están planeando una lotería anual de navidad, porque los décimos bien que los ponen a la venta en JULIO.

 

¿Entonces para que existe noviembre te preguntarás?

 

He aquí unos datos novembrinos:
– A noviembre lo vienen intentando matar desde la época del calendario Romano, cuando como recordarás -porque está clarísimo que yo no lo tuve que buscar, no señor- eran solo diez meses y mi noviembre era por supuesto el número nueve, hasta que el Rey Pompilio sucesor de Romulo reformó el calendario añadiendo otros dos y así dividiéndolo en meses lunares.
– El Muro de Berlin cayó el 9 de noviembre de 1989, tomar nota porque ésta es una de las cosas que a uno le pueden preguntar: ¿y usted en dónde estaba cuando cayó el muro? yo en clase y recuerdo que la profesora encendió la tele para que pudiéramos ver cambiar la historia, ¡Ay, la de  veces que he visto cambiar la historia! casi la misma cantidad de veces que he “sobrevivido al fin del mundo”.
– El 11 de noviembre de 1918 fue el armisticio que dio fin a la Primera Guerra Mundial.
– En noviembre de 1975, murió el dictador Español que tu y yo conocemos.
– En noviembre de 1945 se fundo la UNESCO.
– En noviembre de 1957 enviaron a Laika al espacio.
– En noviembre de 1922 descubren la tumba de Tutankhamon.
– En noviembre inicio la revolución en México, se independizó Panamá, y Brasil fue proclamada República.
– En noviembre son los días mundiales de: usabilidad, ciencia al servicio de la paz y el desarrollo, diabetes, tolerancia, EPOC, uso prudente de los antibióticos, industrialización de África, infancia, televisión, filosofía, espina bífida, eliminación de la violencia contra la mujer, solidaridad con el pueblo palestino, seguridad de la información  urbanismo, inventor, recuerdo a las victimas de accidentes de trafico, del niño, de no comprar nada, del hombre, de la música y recientemente me he enterado que el del soltero -este último espero que no sea una indirecta universal para mi, que te digo yo que mi abuela puede que haya llamado a todos los presidentes del mundo para crear el día y meterme presión, te lo digo de verdad-.
– En noviembre se celebra el día de todos los santos.
– En noviembre es temporada de: Trufas, nueces, uva negra, granadas, caqui, castañas, hongos, kiwi, limón  mandarina, mango, manzana, pera y plátanos y por supuesto de todos los frutos secos que nos mantendrán con energía para pasar el invierno.
– En noviembre se entregan los Grammy y se corre el maratón de Nueva York, por cierto: los dorsales para la San Silvestre Vallecana, se ponen a la venta también en noviembre.

Noviembre en el cine:

Noviembre: película española de 2003 me pareció una ráfaga de aire fresco. Dulce Noviembre: 2001, bueno si una película de llorar, pero qué quieres que te diga a mi me gustó también y si la ponen una tarde dominguera en la tele, pues hago palomitas y venga a llorar otra vez. The november man: 2014, no me la he visto para serte sincera, pero igual este finde me echo la manta encima y luego te cuento qué tal me pareció.

Si por películas no será: november – 2004, Black november – 2012, november christmas – 2010 bueno esta última es tirarme piedras a mi propio tejado, pero la actuación de Sam Elliott y lo guapo que es John Corbett hacen que merezca mucho la pena verla, éso si, prométeme que la verás más tirando a diciembre que a noviembre.

Noviembre en la Música:

 

Los refranes de noviembre:
– A primeros de noviembre, siempre tu fuego enciende.
– En mediado noviembre, si no has sembrado no siembres.
– A últimos de noviembre coge tu aceituna siempre.
– En noviembre, el frío vuelve.
– En noviembre deshojas, muchas o pocas.
– Si en noviembre oyes que truena la siguiente cosecha sera buena.

 

No sé a ti, pero a mi noviembre me parece un mes genial y me niego a que me lo maten, es un mes tranquilo, no hay agobios de cara a ninguna “operación bikini”, ni el estrés del inicio de clases, podemos sacar ropa más abrigada y tener una excusa para arrumacos en la cama, un mes maravilloso en el que por supuesto: yo cumplo años, pero eso: es lo de menos – aunque recibo regalos todo el mes-. *guiño- guiño, codazo- codazo*
Si hay que sacar algo de este conglomerado de palabras es que necesitamos que #DejenVivirANoviembre

 

Este post forma parte de los #PostReciclados
la idea original fue publicada en otro de mis blogs
en noviembre de 2011
siguen siendo ciertas cada una de sus palabras.

Navidad en el hospital.

ecg hospital

Soy soltera sin hijos y trabajo en Sanidad, vale, para ti puede que no signifique nada, para mis supervisores en el hospital significa todo, pero todo es TODO, te cuento:

Corría abril de 1999 cuando una jovencísima versión mía se plantaba por primera vez en un hospital para unirse a la “cofradía del uniforme blanco” solo una semana antes me encontraba en la seguridad de las aulas, ahora me pedían que me pusiera delante de un paciente, acojonada era poco, para más inri en mi primer día me plantaron en una unidad de transplante de médula infantil con lo que el respeto por mi profesión era mucho mayor, recuerdo lavarme las manos compulsivamente durante ésas 12 horas, luego con los años vas con más tranquilidad pero la compulsión por el lavado de manos se te queda, te digo yo que se te queda, cada que me lavo las manos así sea en casa siento que me estoy preparando para una cirugía de corazón abierto, sé que no soy la única.

Lo que te iba a contar era otra cosa, te iba a hablar de las guardias de nochebuena y nochevieja; como te he dicho soy soltera sin hijos, éso hay que tenerlo muy claro porque es el detonante de todo: al ser soltera sin hijos no he tenido más que tres años la oportunidad de pasar estas fiestas en casa desde que pisé un hospital por primera vez allá por 1999, en teoría esto se rota entre todos los del servicio EN TEORÍA, pero luego todos los p*** años alguien “casualmente” se enferma con lo que hay que cubrirlo y como claro los eventuales somos menos pues hala ¡feliz navidad! año tras año veo como de nuevo aparezco en la planilla para alguna de las dos noches de fiestas, ha habido años en los que oh sorpresa, he aparecido programada para las dos noches, éso sí librando entre el 25 y el 30 como para compensarme, no me compensa te lo digo de nuevo, no me compensa.

“Bueno, tampoco es que te esté esperando nadie en casa”.

Alguna variación de ésa frase he escuchado durante más de 14 años, el pecado es ser soltera sin hijos, como si ésas dos condiciones me hicieran menos persona o me sacaran de cuajo a la familia del corazón, no, soltera sin hijos es igual a guardia de nochebuena o de nochevieja, pregúntalo te animo a preguntarlo ya te dirán lo mismo, sé muy bien que no soy la excepción.

¿Cómo es una guardia en fiestas?

arbol guantes

Según en el servicio en el que te encuentres cambia muchísimo, pero en todos intentamos acercar el espíritu a los pacientes, que ya tienen lo suyo con estar ésa noche en el hospital, en todos los casos procuramos hacer un poco más especial la que en teoría es una noche más, en la totalidad de los hospitales en los que he trabajado ésa noche dejan que los familiares pasen la noche o bien alargan la hora de visita hasta pasada la media noche, cosa que agradece mucho aquel que tiene familia y resiente el que está solo, el personal se vuelca sobre aquel que no tiene acompañante, ésos días nos saltamos un poco las normas y dejamos que se enciendan teléfonos móviles u ordenadores portátiles, todo por acercar un poco la navidad a los pacientes, después de todo nosotros al finalizar la guardia podremos dar un abrazo a los nuestros, muchos de los pacientes no tienen ésa suerte.

El personal lo lleva de otra manera, nos hacemos a la idea de que bueno, son unas horas, es una noche como las otras, pero aún así intentamos ser lo más navideños posibles, el hospital suele invitar a una cena que siempre se agradece, aunque en ocasiones nos la terminamos comiendo más cerca del desayuno que de la cena, si es en nochevieja hasta nos dan un cuenquito con uvas, ¡a veces hasta nos las comemos con las campanadas!, se adelanta media hora la ronda de media noche en un intento porque los pacientes no tengan que escoger entre uvas y paracetamol, algunos compañeros de otros servicios se pasean disfrazados por todo el hospital dando regalos y cantando villancicos, personalmente siempre he estado en servicios especiales por lo que nunca me he podido alejar de mi servicio para “hacer la ronda navideña” pero tengo la esperanza de que algún año podré.

En las guardias de fiestas se pica, ¡se pica mucho!, bueno en general en un hospital en época de navidad, se empieza a comer desde finales de octubre que es cuando empiezan a llover las “cajas rojas”, aquí un secreto hospitalario: cada servicio en un hospital tiene una mesa en el estar del personal que ha de tener una conexión con el triángulo de la Bermudas, es poner algo de comer ahí, girarse y ver como desaparece en menos de un minuto, ¡hay gente que ha llegado a perder brazos por descuidarse!; yo al ser celiaca, alérgica al huevo e intolerante a la lactosa lo llevo realmente mal con tanto chocolate, polvorón y demás cosas que abundan en navidades, éso si cada vez que aparece algo apto para mi mis compañeros me lo separan en un plato especial y nadie se lo come, es lo único que se respeta en la mesa/triángulo de las Bermudas, todo lo demás desaparece antes siquiera de terminar de posarse en la mesa, si algún día queréis deshaceros de algo ponerlo en una mesa del estar del personal en cualquier hospital y lo veréis, no importa lo que sea: nos lo comeremos, y no es que seamos unos muertos de hambre, es que la mesa ésa tiene algo especial que nos incita a comer, ¿alguna vez habéis llegado a casa después de una fiesta a las 3am y os habéis comido unos espaguetis fríos? pues es lo mismo pero sin haber salido de fiesta.

 ¿Cuál ha sido mi mejor guardia navideña?

Sin lugar a dudas, las navidades del 2001 y éso que no daba un duro por ellas, ése año me tocó cubrir tanto la guardia de nochebuena como la de nochevieja, de ésas casualidades de la vida, uno de los compañeros que cubriría la de nochevieja se enfermó el 29, yo estaba de noche y cubriría las noches pares, el 30 me dijeron que también haría las impares durante 3 noches, es decir: 30 -31- 1 dos mías y una de más, iría a un servicio que no era el mío, al que jamás había ido, con gente que no había visto en mi vida, en una noche que no era la mía, te parecerá que no, pero cuando estás de noches fijas, ir al hospital en una noche que no es la tuya es como ir a otro hospital; y ahí estaba yo en la unidad de neuro con gente que no había visto en mi vida y que me hablaban lo justo, porque iban a lo suyo, suele pasar en los grandes hospitales, no penséis que es nada personal, sobre todo en ésas noches que se intenta apresurar un poco todo para poder “rascar” ésa media hora de la que te hablé antes, en mi noche lo que hicimos fue hacer una sola piña e ir en manada a las habitaciones para hacer todo a la vez, pero esta no era mi noche así que “su noche, sus reglas“, la planta estaba dividida en 4 sectores y a mi me dejaron el final, iba más despacio que las demás porque no tenía idea de dónde estaban las cosas, el caso es que para cuando terminé con casi 20 minutos de retraso, y me dirigí al estar del personal encontré la puerta cerrada: estaban cenando y celebrando, cuando abrí la puerta me dijeron que en unos minutos terminaban y me dejaban la mesa para que cenara yo también, que mientras tanto “si no me importaba” me quedara fuera vigilando los monitores, si esto me pasara ahora con tantos años a la espalda contestaría de otra manera, pero para ésa época era una niña recién desempaquetada de los libros y volví al control, me puse a introducir los datos en las historias mientras hablaba con mi madre y mi novio por teléfono e intentaba no ponerme a llorar ahí delante de todos.

Veinte minutos después salieron todos de la sala del personal y me cedieron la mesa para mi, yo tenía ganas de todo menos de ponerme a comer sola pero tampoco me iba a quedar allí, si ellos tuvieron sus 20 minutos, yo me tomaría los míos así fuera para mandar SMS (que en ésa época ni Twitter, ni Facebook, ni internet en el móvil me salvarían de esto), no llevaba ni cinco minutos sentada cuando me empezaron a llamar a gritos, mi enfado iba in crescendo salí hecha una furia lista para explayarme todo lo que pudiera, me dijeron que me necesitaban en la garita del vigilante por no sé qué cosa, bajé renegando por lo bajito las 7 plantas que me separaban de la garita del vigilante mientras intentaba recordar el nombre del hombre al que a diario le cantaba mi número de empleado para que pudiera fichar por mi -cosas raras, en ése hospital fichabas pero lo hacía por ti un vigilante de seguridad- cuando lo veo: ahí al lado de la garita, tupper en una mano y un termo de caldo en el otro, sombrero de papá noel y nariz de Rudolf, mi novio al que había llamado minutos antes en un afán de sentirme querida, estaba ahí para llevarme cena y para asegurarse que no pasara esta noche sola, los mejores veinte minutos de la noche y sin duda uno de los gestos más bonitos que en toda mi vida alguien ha tenido para conmigo. El chico es hijo único y yo a su madre jamás le caí bien, el que hubiera dejado la fiesta familiar antes de media noche para llevarme cena y quedarse conmigo unos minutos en el hospital no aumentó por supuesto, el amor que su madre jamás me profesó, pero éso en ese momento me importaba más bien poco; con ése chico y para felicidad de su madre, lo dejamos años después pero lo llevaré siempre en mi corazón, siempre tenía para mi actos como ése, es una persona maravillosa que simplemente un día me dejó de querer, no puedo más que desearle lo mejor, sé que no me está leyendo pero muchas gracias por ése detalle, me acompañará toda la vida.

¿Éste año, qué?

Este año no tengo guardias, ni de nochebuena ni de nochevieja, este año estoy en un servicio que no hace guardias así que era imposible que me las pusieran, además se me acaba el contrato el 31 de diciembre con lo que no te las pueden poner porque a partir de la media noche estarías sin contrato, así que este año pasaré las fiestas sola en casa, y no es que no me hayan caído invitaciones, varios de mis amigos me invitan año tras año a ser parte de sus familias en fiestas, año tras año declino las invitaciones; estar sola no ha sido nunca un problema para mi, pero llámame tonta, reunirme en navidad con las familias de mis amigos me recuerda más que los míos están lejos así que prefiero estar en casa y pensar en éstas fechas como un miércoles o un lunes más; además, la medicación del pie me da un sueño que no veas así que en nochebuena caí en coma profundo sobre las 22, para despertarme a las 5:30, me conecté con casa para felicitarles las navidades y volví a la cama, lo he hablado con el rehabilitador y para nochevieja cambiaré el horario de la medicación, cenaré en casa y luego saldré con algunos amigos por ahí, que hay que celebrar o bien que me renuevan o bien que me quedo sin trabajo y tengo una oportunidad de empezar de cero, que viene un año nuevecito, una agenda vacía y una nueva oportunidad para caminar hacia la persona que quiero ser.

Lo que quiero decir es que no importa con quién pases la noche de nochebuena o la de nochevieja, lo importante es quién está contigo todo el año, yo las fiestas las suelo pasar sola, pero la vida, la vida amigo mío la paso acompañada de las mejores personas del mundo.

¡Felices fiestas, que el año que viene sea maravilloso! que calendarios, agendas y post it se llenen de besos, de alegrías, de sonrisas, que camines hacia la persona que quieres ser… y sobre todo que me lo cuentes todo para tener algo que leer en mis noches de guardia.

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Éste post es parte de la saga #PostReciclados,
el original se publicó hace dos años en mi otra web,
siguen siendo ciertas cada una de sus palabras.

La sorpresa: un año después.

love actually

Voy a cumplir nueve años lejos de casa, nueve años intensos en los que he crecido como persona, he llorado de felicidad, he reído hasta hartarme, he conocido gente que serán para siempre parte de mi vida, nueve años en los que he sido feliz, muy feliz, pero también son nueve años en los que he crecido lejos de casa, en los que he llorado de dolor, he reído bajito, he dejado atrás parte de mi misma, he crecido pero no he visto crecer a aquellos a quienes quiero, nueve años…lejos.

Si miro atrás en el tiempo, volvería a irme: aquí soy feliz y aquellos que me quieren saben que lo soy, así que ellos son felices por mi, así sea con el corazón en la mano, yo soy feliz por ellos, aunque mis abrazos sean de pantalla de ordenador y mis besos sean de mensajes en buzones de voz, aunque mi versión de las “infusiones sanadoras” que me preparaba mi madre para los dolores, no sean más que agua caliente del microondas, soy feliz aunque haya conocido personas que han intentado robarme esa felicidad y lo hayan logrado durante un tiempo, soy feliz, feliz en la distancia que es un poco ser feliz a medias, pero feliz después de todo.

Soy una persona muy solitaria, estoy bastante a gusto conmigo misma, puedo pasar días enteros sin salir de casa, el estar lejos nunca me ha supuesto un dilema, me fui de casa muy  pronto, he tenido la suerte de nacer en una familia que cree que tenemos que volar con nuestras propias alas y jamás nos las ha cortado, he crecido en una familia que me enseñó que todo lo que se siembra al final da frutos, que siempre ha apostado por mi, que siempre ha creído que yo tengo el boleto ganador en la lotería de la vida, es por éso que mi familia está “regada por el mundo” yo estoy aquí y estoy sola, ellos están allí pero están conmigo.

Aún así llega un momento en que los abrazos de LED no te calientan, que los besos de audio no te reconfortan, hay momentos en los que hay que volver, volver para recargar, volver para abrazar. Hoy hace un año que decidí que ya estaba bien de pasar navidades lejos de los míos, que ocho años sin vivir una navidad en casa eran suficientes, en un ataque de visceralidad de ésos que todos tenemos a veces y con la planilla del trabajo en la mano: empecé a mover hilos para poder irme a casa durante por lo menos quince días en diciembre, me senté frente a una hoja de papel y empecé a crear posibilidades, mi bolígrafo apenas podía seguir a la velocidad con la que se movía mi mente, comencé por poner en un lado todos los turnos que tendría que cambiar y en la otra columna las opciones de personas que me los podrían cubrir, para ésa época yo trabajaba en un sitio que requería meses de preparación con lo que mis posibilidades se reducían a cuatro o cinco personas, así que para que todo saliera bien cada una me tenía que cubrir por lo menos dos días incluida la mañana de nochebuena…lo tenía crudo, pero como no tenía nada que perder: lo intenté.

Llamé primero a aquella que me podría hacer la mañana de nochebuena, de ella dependía todo, si decía que no, no importaría lo que dijeran los demás yo no podría viajar y el abrazo con mi madre se postergaría otro año, la llamé con el corazón en la garganta, según la planilla ella tenía libres cinco días y yo no podía devolverle un día posterior así que si yo viajaba ella no, aún así la llamé: me contó que se iba a ir a Londres para visitar a su hijo…pero que no le importaba coger un vuelo el 24 por la tarde, que ella tenía a su hijo a menos de una hora y yo a mi madre a miles de kilómetros, que si estaba en sus manos ese año yo abrazaba a mi madre sí o sí.

Primer reto conseguido, así que con las fuerzas recargadas seguí llamando a mis compañeros, explicándoles mis razones y diciéndoles que aunque ellas me harían el turno cuando yo más lo necesitaba, yo solo podría devolvérselos en unos días concretos porque al finalizar mi contrato el 31 de diciembre no podía dejar turnos sin devolver, así que no solo me estaban haciendo un favor, un enorme favor: me hacían un turno cuando yo lo quería y yo les devolvía cuando podía con lo cual, no estaban ganando absolutamente nada, yo lo sabía, ellas también, aún así: ninguna se negó, bueno una sí pero no todo podía ser color de rosa, cuando una se negó empecé a devolver llamadas para cancelarlo todo, el plan se basaba en conseguir un imposible, en conseguir que cinco personas me hicieran 12 turnos, yo sabía que era un imposible pero como en casa siempre me han enseñado que todo se puede y que por lo menos hay que intentarlo éso había hecho, había luchado y había perdido ¡pero había luchado!

La tercera compañera que llamé para decirle que ya no iba a necesitar el turno, me contestó que no se me ocurriera dar marcha atrás que ella cubría ésos dos días mi turno y el suyo, que haría dos días seguidos turnos de 14 horas pero que me fuera, que por favor me fuera, nunca le agradeceré lo suficiente.

Salí de casa hacía la agencia de viajes, no tenía dinero para el billete pero éso irónicamente no me preocupaba, había conseguido coordinar los turnos, el dinero no iba a ser lo que me impidiera viajar, me planté en la agencia y les dí fechas, les dije que no tenía dinero y que me lo tendrían que financiar en su totalidad, que el 31 de ése mismo mes me quedaría sin trabajo pero que podían estar seguros de que les pagaría el billete así fuera lo último que hiciera, me lo financiaron.

Habían pasado solo 45 minutos desde que puse el plan en marcha y el momento en el que tuve el billete en la mano, ahí fui consciente de la que había montado, de lo que suponían ésos dos folios impresos que tenía en el bolso, en ése momento me dí cuenta que pasaría las navidades en casa, es como cuando en el trabajo hay una emergencia: te pones en piloto automático, todo tu cuerpo funciona por inercia, sabes lo que tienes que hacer no hay tiempo de pensarlo, el cuerpo recuerda y actúa, ya después cuando llega la calma tienes tiempo de sentir, pero por el momento hay que actuar, éso me pasó; cuando llegué a casa y abrí el bolso me di cuenta de lo que había pasado, la emoción me desbordó y lloré, unas lágrimas dulces, muy dulces esta vez.

Tenía el billete para el 10 de diciembre así que en nueve días tendría que hacer los turnos de todo un mes, los míos y todos los que me iban a hacer, literalmente me fui a vivir al trabajo, turnos de 14 y 21 horas, las pocas horas que no estaba trabajando las utilizaba para organizar la maleta, comprar regalos, coordinar todo lo necesario, engañar a mi madre: decidí que todo iba a ser una sorpresa, así que inicié conversaciones por whatsapp con mis ex-compañeras de la Facultad les conté el plan y les dije que necesitaría que alguna me fuera a buscar al aeropuerto, por supuesto encontré chófer en dos segundos. A mi madre le conté que tenía una compañera del trabajo que se pasaría por allí con la intención de un Congreso y que no le importaba llevarle unos regalitos míos (así conseguí que me dijeran ella y mis hermanos lo que querían por navidad) me puse como no, de acuerdo con mi compañera y le enviamos su foto para que pudiera saber cómo era “ya que iba a ir a verla”, días después y para asegurarme de tenerla en un sitio concreto le dije que a mi amiga la irían a buscar y que ella le llevaría las cosas a casa de la abuela, que la esperara entonces allí (así yo mataba dos pájaros de un solo tiro y daba una sorpresa generalizada, no le había contado a nadie de mi familia que iría: era la única forma de asegurarme que nadie se enteraría) mis cómplices eran compañeras de la Facultad y alguno que otro personaje de Twitter, después de todo necesitaba que alguien en casa tuviera los datos de mis vuelos, que uno nunca sabe.

Dos días antes el pie me empeoró considerablemente, el médico me dijo que necesitaba parar unos días, yo no podía estar de baja o no podría hacer los turnos y mucho menos salir del país así que el último turno que hice antes de viajar fue sin duda uno de los peores que he tenido en mucho tiempo, al finalizar no podía ni apoyar y una compañera tuvo que llevarme a casa, mi plan era aprovechar ésa última noche para terminar de hacer la maleta pero en las condiciones en las que estaba no podía hacer mucho así que mi amiga me ayudó y en menos de diez minutos “embutimos” las cosas en las maletas porque decidimos que lo mejor era dormir en su casa: por si necesitaba algo, por si empeoraba estuviera acompañada, pero sobre todo por si los nueve días que llevaba casi sin dormir pasaran factura y perdiera el vuelo por quedarme dormida, llegamos a su casa sobre la media noche, estuve organizando la maleta hasta casi las dos, tenía el vuelo a las 9 así que tendría que estar en el aeropuerto a las 6:30 una noche más que apenas dormía, pero tendría 12 horas de vuelo por delante, dormir era lo último que me preocupaba.

Recuerdo subirme al avión, relajarme por primera vez en días y caer profundamente dormida, las auxiliares de vuelo me despertaban para las comidas, yo comía y volvía a dormir, horas después estaba en mi ciudad, el vuelo llegó a tiempo pero las maletas se tardaron una eternidad en salir, sabía que no había nadie de mi familia detrás de las puertas de cristal pero veía sus rostros en rostros ajenos, veía reencuentros y abrazos, era feliz por aquellos que se reunían con los suyos después de quien sabe cuánto tiempo, inventaba historias en mi cabeza, intentaba adivinar quien iría a buscar a quien, me decía: el niño de rojo ha de ser hijo de la señora con rulos de la cinta de atrás, me apostaba a mi misma quién era pareja de quién, leía letreros de “bienvenido” hechos con macarrones y purpurina, veía abrazos y lágrimas de felicidad, reencuentros esperados por quién sabe cuánto tiempo, anticipaba el mío mientras esperaba y sonreía con el corazón.

Casi una hora después por fin estaba fuera del aeropuerto, solo diez minutos me separaban del abrazo de mi madre, durante tres semanas no habría besos de buzón de voz, abrazos de LED, sopas de sobre o infusiones sanadoras de microondas, durante tres semanas habría felicidad pura y dura.

Aparcamos frente de casa y toqué el timbre: me abrieron dos de mis primos que no supieron decir nada, unos segundos después mi madre bajaba las escaleras y su grito de felicidad retumbaría hasta mi vacía casa al otro lado del mundo, su grito alertaría a los demás y en menos de un minuto me encontraba dando todos los abrazos que tenía pendientes durante años, mi madre no me soltaba como si quisiera asegurarse de que era cierto, me riñeron por supuesto ¡¿cómo no avisaste?, ésas cosas no se hacen! eran las palabras que más me repetían, me reñían un segundo, pero como a mí: la felicidad hacía que el enfado fuera a menos.

Tres semanas estuve en casa, tenía vuelo de regreso el 29, tenía que volver el 30 por si me renovaban en el trabajo estar aquí para firmar el contrato, estuve solo tres semanas pero me sirvieron para cargar el corazón de felicidad para meses y meses. Este año no iré, no es un coste que me pueda permitir todos los años, intentaré si se puede ir el año que viene, este año volveré a tener una Navidad compartida por pantallas de LED, a escuchar besos en mensajes de voz, a compartir cenas de navidad a deshoras, a adornar la casa para uno, este año trabajo de mañana con lo que no tendré guardia de Nochebuena y como nuevamente se me acaba el contrato el día 31 tampoco me pueden poner guardia de Nochevieja, así que este año estaré en casa sola, celebrando dos veces la navidad: a mi hora y a la suya, lo que me dará la oportunidad de sonreír el doble de veces, por lo pronto y a pesar de que con todo lo que me ha pasado este año y el haberme tenido que cambiar a un piso más pequeño, he encontrado un espacio para el Belén y así he acercado un poco mi familia a casa, mañana encontraré la manera de poner el árbol aunque para ello tenga que quitar la mesa del comedor.

Este post es una celebración, una celebración del amor que siento por los míos, los míos de sangre y los míos de corazón, una celebración del amor que les profeso y del que me profesan a mi, una celebración y un homenaje: por todos aquellos que me permiten ser parte de su vida y que me hacen un huequito en sus corazones, por aquellos que me vieron crecer y me dejaron marchar y por aquellos que me ven ser la persona que quiero ser dejándome entrar, por los de allí y por los de aquí, porque sois vosotros quienes me hacéis grande aunque siga midiendo 1,50 porque mi familia es inmensa y está en todas partes.